Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de abril de 2021

Deporte y "echar la culpa al otro"


Hace ya muchos años que el fútbol profesional dejó de ser educativo y modélico para la sociedad en la que vivimos. Miles de niños imitan en los patios de sus colegios lo que hacen sus ídolos futbolísticos. Pero, ¿hasta qué punto lo que ven nuestros hijos en sus referentes futbolísticos es positivo? ¿Es una actividad segura ir a un campo de fútbol?

 ¿Qué repercusiones tendría en la infancia de nuestros hijos y en la sociedad actual si el fútbol (y otros deportes) fueran enfocados de otra manera? Por ejemplo, ¿qué valores estamos transmitiendo a nuestros hijos si constantemente hablamos de los errores arbitrales?

Es fácil comprobar que un porcentaje importante de las tertulias futbolísticas se dedica a mirar con lupa los errores de los árbitros y cómo ha afectado en un sentido y en otro a los equipos. ¿Quién se pone en la piel de los árbitros? Nadie. Ni los jugadores, ni los entrenadores ni los periodistas. Son criticados constantemente hagan lo que hagan. Nunca aciertan. Tengo contados con los dedos de una mano las veces que un árbitro ha salido ovacionado de un campo de fútbol. ¿Por qué esto no se da más a menudo? Y en este sentido, ¿qué mensaje les trasladamos a los más pequeños? Pues que la opción fácil y rápida es “echar la culpa al otro”.

Con este tipo de actitudes y conductas tendemos a reforzar lo que los psicólogos llaman el locus de control externo, es decir, atribuir las causas de lo que nos pasa a elementos ajenos a nosotros. No sé si somos conscientes de que esta manera de ver las cosas nos debilita y nos hace tener menos control sobre nuestras vidas. Deberíamos reflexionar sobre ello y tender a asumir responsabilidades desde la posición de que el árbitro es humano, se puede equivocar, es más, se va a equivocar. Algunas veces te beneficiará y otras veces te perjudicará, pero siempre desde la autocrítica. Considero que hablar constantemente de los árbitros y sus fallos es la opción fácil y la rabieta del niño pequeño. Hoy te perjudican y mañana te beneficiarán. Son humanos y se equivocan.

¿Cómo es un partido de fútbol? Pues parece que el fútbol profesional se está convirtiendo, cada vez más, en batallas donde cada mes se juega “el partido del siglo” o “el partido de la temporada”. Además, el lenguaje que utilizamos subraya estos aspectos: “es un partido a vida o muerte”, “se juegan la temporada”, etc. ¿Sí? ¿Para tanto es? ¿Tanto nos estamos jugando? ¿Por qué hay tanta competitividad?

El campo de fútbol parece ser el lugar idóneo para expresar la rabia y frustraciones acumuladas a lo largo de la semana. Insultar al árbitro, al equipo contrario o, hasta incluso, a jugadores de tu propio equipo está más que normalizado. A nadie le sorprende ver o escuchar esto. Parece que pagar la entrada o el abono de la temporada te da permiso para esto. Y qué decir de algunos cánticos tan poco educativos y carentes de valores (hemos venido a emborracharnos). En las tertulias y debates de televisión y radio, los periodistas pierden los papeles y la objetividad como si les fuera la vida en ello: faltas de respeto constantes, no respetan turnos, no se escuchan de manera activa sino para dar una respuesta, por lo tanto, los debates se convierten en algo estéril. Y qué decir del fútbol base donde cada vez vemos más faltas de respeto y peleas entre padres de niños de apenas 6-8 años.

Con todo este panorama, me planteo hasta qué punto ir a un campo de fútbol es un lugar educativo para un niño. ¿No debería ser un lugar que ayudara a la educación y aportara unos valores que parece no aportar? ¿Y qué decir de los jugadores profesionales que anuncian apuestas deportivas? Al igual que se prohibió hace años la publicidad de bebidas alcohólicas y el tabaco, ¿por qué no se prohíbe el juego online si sabemos que muchos jóvenes caen de manera fácil en sus redes? Lo solucionan con un “apuesta con responsabilidad”. 

Como decía el genial José Luis Coll, “un país habrá llegado al máximo de su civismo cuando en él se puedan celebrar los partidos de fútbol sin árbitros”. Parece que aún estamos lejos de esto, pero no hay que perder la esperanza. Hay que seguir luchando para que el fútbol aporte valores más positivos para nuestros hijos y la sociedad en la que vivimos. Necesitamos más modelos deportivos como Vicente del Bosque, Rafa Nadal o Pau Gasol. 

martes, 4 de agosto de 2020

Efecto en el resultado de las pausas de hidratación en La Liga tras confinamiento.


Villarreal: Examen de cerámica para el Villarreal | Marca.comLa pausa de hidratación se instauró en los partidos post confinamiento en las diferentes competiciones para aminorar los efectos de la sobrecarga y los efectos del calor en los jugadores. Una pausa que en principio era simplemente "sanitaria y preventiva" que iba a durar aproximadamente de 2 a 3 minutos pero que poco a poco se convirtió, no en todos los casos, en un tiempo muerto al estilo basket. 

Algunos entrenadores aprovecharon estas pausas para dar indicaciones a sus jugadores, haciendo pequeñas charlas técnicas estratégicas que buscaran corregir errores o generar un revulsivo. 


Si realizáramos una hipotética clasificación solamente con los goles marcados en esas pausas veríamos datos un tanto curiosos.

Evidentemente el efecto causado entre los minutos 30 a descanso no es el mismo que el generado desde el 75 a final de partido. En esta segunda franja entran muchos más factores como la fatiga, el descenso de concentración, la entrada de hasta diez nuevos jugadores al campo - en bastantes casos- etc.

Leo Messi, dando instrucciones a sus compañeros ante el Mallorca | FCBSe ha llegado a criticar equipos como Barcelona porque la pausa solamente fue usada para no dar buena imagen con el cuerpo técnico y utilizarse simplemente para la correcta hidratación, mientras que por otro lado, se ha alabado a equipos y a cuerpos técnicos que han conseguido  dar las propuestas correctas para acabar ganando o remontando un partido.

Ésta sería la hipotética clasificación de la liga si solamente se consideraran los minutos jugados del 30 al 45 y del 76 al final de partido:


Para hacer un buen análisis comparativo sería interesante recordar que una supuesta clasificación con solo los partidos post confinamiento es la siguiente:



Los números de Villarreal y Granada son de un gran rendimiento al igual que Levante que cumplió con su objetivo con mucha antelación. Evidentemente. el equipo que cumplió fuera de estos rangos de análisis es el R.Madrid que remontó a su rival para imponerse en la Liga y sobre todo, Atlético de Madrid que tras iniciar esta fase fuera de zona Champions acabó como el segundo mejor equipo y Villarreal que pudo consolidarse en Europa.

Si de verdad sirven las pausas para conseguir dar pautas estratégicas vemos equipos como Sevilla, Granada y Villarreal que han sacado mucho rendimiento en estas fases y han visto reforzado la cualificación de sus cuerpos técnicos. El tan criticado cuerpo técnico del Barcelona puede resarcirse viendo como el equipo a pesar de no llevarse la liga consiguió sacar hasta 17 puntos en fases post pausa de hidratación.

Distribuyendo y seccionando los resultados post primera pausa de hidratación (1º tiempo) y segunda pausa (2º tiempo), la clasificación habría sido la siguiente:




La segunda fase post hidratación marca además esa fase llamada la "Zona Cesarini" donde influyen muchos factores para alterar un resultado y ahí sorprende ver a un Betis cuyo desempeño en esta vuelta ha sido bastante discreto y ver a Leganés que estuvo a milímetros de rozar al proeza de la permanencia. Español demuestra su poca eficiencia en todos los campos, anotando un solo gol en zonas post hidratación que son zonas en muchos casos decisivas y definitivas. Además ese tanto lo hace en primer tiempo. Aún así, el campeón final, Real Madrid, muestra como sus encuentros no los ha decidido en estas fases sino que llegaba a ellas con cierta renta que supo administrar. 

Sevilla y Barcelona son los equipos que menos goles encajaron en estas zonas post hidratación (2) por los (10) de Alavés y Mallorca. Mientras que el más eficiente de cara a gol es Villarreal con (12).

Otro dato interesante son los corners ofensivos realizados por cada equipo en cada una de las dos fases post hidratación, que puede orientar en cuanto a la fase ofensiva y la estrategia de equipo.

En el cuadro se muestran los corners sacados por cada equipo en cada tiempo tras fase de hidratación y el total en esos dos tramos.










miércoles, 8 de enero de 2020

Preolímpico asiático de fútbol. Nuevas promesas a seguir.

https://e00-marca.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2020/01/07/15784342379026.jpg
Las selecciones sub 23 de fútbol comienzan a dilucidar las plazas para poder acudir a Tokio. Con el preolímpico europeo realizado (clasificadas Francia, Alemania, Rumanía y España), oceánico (clasificada Nueva Zelanda) y africano (clasificadas Egipto, Costa de Marfil y Sudáfrica), faltan el sudamericano (se disputa del 18 de enero al 9 de febrero), el norteamericano (del 20 de marzo al 1 de abril) y el asíatico, que ha empezado este 8 de enero en Tailandia y transcurrirá hasta el día 26. Este último dará a conocer las tres selecciones que acompañarán a la anfitriona Japón a los Juegos Olímpicos de verano.

En el perímetro asiático, participará Japón a pesar de que lo disputará sin mayor presión preparando un equipo competitivo para sus juegos. La gran favorita es Corea del Sur y en un segundo nivel Qatar (campeona asiática senior) e Irak.

Aunque es complicado ciatar los jugadores que pueden ser de gran nivel en el futuro, si que en todos los pronósticos aparecen nombres que deberían brillar y por qué no dar el salto a Europa en un futuro próximo: 
 
Jeong Woo-yeong (Corea del Sur)

Dell Bayern  al Friburgo para poder tener los minutos necesarios y continuar la proyección que le llevó a fichar por los bávaros en 2017. Pese a que el Friburgo tampoco ha contado con muchos minutos, Woo-yeung. El extremo, del que Hoeness afirmó en su día que "podría llegar a profesional en el Bayern", tendrá una gran oportunidad de lucirse en el preolímpico 2019.

Tarek Salman (Qatar)

Tarek Salman forma, junto a Mohammed Al-Bakri y Abdelrahman Moustafa los únicos tres componentes de la Qatar campeona absoluta de Asia en Emiratos 2019. Sin embargo, el centrocampista de Al Sadd es el único de los tres que fue titular habitual con los de Félix Sánchez.

Ao Tanaka (Japón)

Balón de Bronce y único futbolista no brasileño en ser distinguido individualmente en el último Torneo de Toulon, donde la selección nipona quedó segunda tras perder con la canarinha en la tanda de penaltis. Nombrado jugador joven de la temporada en la J-League 2019 en las filas de Kawasaki Frontale, este mediocentro defensivo se hizo con la titularidad en la pasada temporada y está llamado a liderar a los japoneses.


Chen Binbin (China)

La gran esperanza china para su futuro nacional. El futbolista de Shanghai SIPG, nominado a mejor joven de la CSL 2019, fue entrando en el conjunto de Shanghái el año que conquistaron la Liga China tras siete temporadas de dominio del Guangzhou ET.

Nguyen Quang Hai (Vietnam)

En el loco torneo de 2018, Vietnam disputó la final contra Uzbekistán en su torneo debut y, si repitieran la actuación, estarán en sus primeros Juegos Olímpicos.
Uno de sus nombres que más suenan es el de Nguyen Quang Ha, mediapunta del Hanoi y al que Hang-seo le ha dado también la titularidad en la Absoluta.

miércoles, 8 de mayo de 2019

CÓMO HUIR DE CLUBES DEPORTIVOS TÓXICOS

El momento en el que una familia elige la actividad deportiva para sus hijos pequeños es muchas veces crucial para el futuro educativo de estos. Y no ya sólo es decisiva la elección del deporte a realizar sino también la entidad o club. La entidad que dispone de directivos y entrenadores que tienen como objetivo educar desde el deporte es la que toda familia debe elegir  al igual que se busca el mejor colegio o la mejor ludoteca, no sin dejar a un lado el aspecto competitivo, el cual deberá ir creciendo acorde con la edad y con la demanda racional del deportista o equipo.
Aquí aparece el conflicto entre ganar o crecer deportivamente, y por supuesto, que las familias tienen diferentes perspectivas; pues la buena dinámica del grupo donde juegue su hijo irá inclinando la balanza hacia buscar el resultado y el afán competitivo y, por otro lado, una mala dinámica de resultados propiciará que las familias busquen que el niño opte porque se divierta cuando entrene, participe en las competiciones y no se disguste demasiado cuando pierda. Así se ha montado el deporte base y no hay muchas otras opciones.
Pero la clave, reitero, es saber elegir el club deportivo adecuado. En la mayoría de los casos se busca, cuando los niños son pequeños, la comodidad de la cercanía sin hacer mucho caso a la calidad de las instalaciones, a la formación de los entrenadores, educadores y a la fiabilidad de los directivos. Cada vez hay más ayudas para las óptimas instalaciones, cada vez hay más formación para los entrenadores por lo que las diferencias entre clubes tienden a ser mínimas , así la clave puede estar en los directivos y en los directores deportivos del colectivo de cuerpos técnicos.
Aquí la “fauna” es muy diversa, por un lado aparecen los clubes cuyo perfil es querer parecerse a un club profesional, siendo un club de niños/adolescentes en formación, son clubes que quieren tener a los mejores jugadores y les encanta fichar y arrebatar jugadores a otros clubes, separando a niños de un entorno donde se encuentran cómodos e incluso dejando apartados a los que llevaban toda la vida con ellos. Aquí, la ultima palabra la deberían tiene los padres y madres para ver que es lo más aconsejable.
Por otro lado, aparecen los clubes cuyo perfil es formativo buscando el crecimiento de sus equipos y jugadores con paciencia, temporada tras temporada, acogiendo a todos los usuarios que llegan, sea cual sea su condición y creciendo desde el entrenamiento.
Y por último, aparecen los clubes sin perfil. Los clubes que no saben qué objetivo tienen, que carecen de proyecto deportivo y que adolecen de estructura buscando ganar sea como sea, olvidando la formación e intentando pisar a los clubes rivales con triquiñuelas incluso saliéndose de la reglamentación.  Son clubes sin valores, sin rumbo, con directivos a los que les interesa más el bar del club que el crecimiento cualitativo de sus equipos.
Tened cuidado familias a la hora de elegir este tipo de faunas…

sábado, 9 de junio de 2018

Beneficios educativos de un campus deportivo para nuestros hijos.

La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo, textoSi a tu hijo le fascina el fútbol y todo lo que tiene que ver con el balón y la portería, apuntarle a un campus deportivo de verano es regalarle una experiencia de vida que no olvidará nunca. Porque tanto en niños como en adolescentes, los campus solo aportan beneficios ya que, mientras practican el deporte que más les gusta, aprenden mientras se divierten.

A continuación, te detallamos por qué son importantes los campus de fútbol y qué beneficios aportan en la educación de nuestros hijos:

1. Aprendizaje de valores. A través de la práctica del deporte se aprenden un sinfín de enseñanzas y valores positivos muy útiles más allá del campo.

En el fútbol, igual que en otros deportes colectivos, se trabaja en equipo y, en los campus, este es uno de los puntos que más se potencia. El trabajo en equipo ayuda a esforzarse para conseguir el bien común por encima del triunfo individual, algo siempre positivo tanto en el terreno de juego como en la vida.

Además, en los campus de futbol, al estar enfocados de forma muy didáctica, se potencia la solidaridad, el valor del esfuerzo y se aprende a saborear los triunfos y a encajar con deportividad las derrotas. Saber perder es, sin duda, uno de los valores más importantes y más difíciles de enseñar.

En los campus deportivos se hace especial hincapié en ello, gracias a la profesionalidad de técnicos de primer nivel que dinamizan los entrenos y las sesiones diarias y saben cómo motivar a un equipo para transformar una derrota en una oportunidad para mejorar.

Además, otro de los valores más importantes es el de aceptar el liderazgo de un entrenador, confiar en él, en su táctica y aceptar las decisiones que toma en todo momento.

2. Mejora la salud. Con el fin del curso escolar, muchos niños y jóvenes se vuelven ociosos hasta el punto de que es difícil moverlos del sofá. Por el contrario, a través de la práctica del deporte se favorece la salud tanto física como mental.

La práctica de una actividad que motiva, en este caso el fútbol, favorece a la afabilidad del carácter. Los niños están más contentos y satisfechos y, además, su salud física también mejora. El deporte, junto con una alimentación adecuada, hace que tu hijo se desarrolle y crezca en las mejores condiciones.

3. Socialización. Alejar a niños y jóvenes de su zona de confort es, a menudo, más que positivo. En los campus, los participantes no se conocen y se ven obligados a socializar y entablar relaciones.

A través de los entrenamientos y de las actividades paralelas, los asistentes se conocen y hacen nuevos amigos. Conocer a niños y jóvenes de otros colegios y de otras ciudades les abre la mente y les enriquece como personas.

4. Mejora de la práctica deportiva. Los campus de fútbol no son una alternativa meramente de ocio, sino también de aprendizaje sobre el juego. Los niños adquieren conocimientos sobre fútbol, conceptos ofensivos y defensivos, técnica, táctica, posiciones en el campo y toma de decisiones. Al terminar el campus, los asistentes saben muchas más cosas que antes de ir y sus habilidades deportivas siempre mejoran.

5. Diversión. No hay que olvidar que es verano y que el colegio y las obligaciones se han terminado. Por eso, en los campus deportivos los niños y jóvenes se divierten. El objetivo es que aprendan mientras se lo pasan bien, sin que la disciplina sea algo rígido. Los asistentes disfrutan jugando y aprendiendo, algo que a veces con las tareas escolares no se consigue.

martes, 1 de mayo de 2018

Ultima llamada para papás y mamás con prisa para que su hijo futbolero avance a pasos agigantados.


Resultado de imagen de alevin torneo iscar cupEn estas fechas de fin de temporada en deporte base, muchas familias comienzan a pensar en donde jugará su hijo la próxima temporada. Algo que no hace muchos años no ocurría hasta el verano. Normalmente, lo lógico es pensar en que el jugador/a lo haga con sus amigos y donde más a gusto y contento esté, pero con la fiebre de las últimas épocas de los clubes que “mercadean” y “trafican” ofreciendo el oro, el moro y el paraíso, la incertidumbre llega a los papás/mamás que creen que un cambio de aires a otros clubes con más “prestigio”, más “nombre”, más “venta de humo” propicia el salto definitivo hacia el maná del fútbol.


Y hablo de fútbol formativo donde se debe priorizar el juego y una metodología de entrenamiento didáctica y constructiva por encima del resultado, del marcador, y de las divisiones en las categorías.

La paciencia en deporte base debería ser la protagonista por encima de todo. No se dan cuenta, en muchos casos, que dar saltos grandes no solo a nivel físico sino también a nivel de intensidades, de volumen de trabajo, de hábitos de entrenamiento, de adaptaciones físicas y fisiológicas y por supuesto, de adaptación social y cognitiva; va a provocar no un salto adelante sino una posible falta de control, la llegada de la falta de confianza y todo ello estará condicionando una entrada en meseta de rendimiento y crecimiento, una aparición fulgurante de la desmotivación y un abandono prematuro.

Esto último es lo más grave en la antesala de la adolescencia. Un preadolescente desengañado por el deporte es un arma de triple filo.


Papás y mamás, no os dejéis engatusar por la llegada de la incertidumbre provocada por llamadas que prometen posicionar a vuestros hijos en el reino de los dioses futboleros pues ya habrá tiempo para llegar. Siempre quemando etapas y siempre respetando el desarrollo técnico, físico y cognitivo. En el (quizá lejano o no tanto) año 2024 la mayoría de estos niños de fútbol 7 aún no serán mayores de edad. No queramos dar trato evolutivo a un chaval de 10-11 años como si ya estuviera a las puertas del mundial de Qatar 2022.

Para mí son más importantes los pequeños pasos que damos cada día que un gran paso que probablemente nos ayude a un gran avance y que luego, al no mantener ni esfuerzo, ni intensidad ni constancia te provocan un estancamiento o incluso un paso atrás o un abandono. Pequeños gestos cotidianos, a priori insignificantes, son los que dan lugar al hábito o al resultado que pretendemos.

La paciencia es un valor que todos tenemos aunque pocos practiquen ser pacientes. Lo que ocurre es que aunque podamos optar por la paciencia, se vive tan deprisa que todo lo queremos de forma inmediata. No nos precipitemos en la educación de nuestros hijos.


“La gente se apura constantemente por llegar a ningún lado” (Andrés Calamaro)

domingo, 17 de diciembre de 2017

"Insufribles malperdedores y vencedores presuntuosos": La gestión de la victoria y la derrota.


Imagen relacionadaCada fin de semana miles de jóvenes disfrutan practicando el deporte que más les gusta, el fútbol, dirigidos por entrenadores que, con educación y paciencia intentan conseguir el triunfo para su equipo y conseguir ser los primeros al final de temporada. Todo el colectivo que rodea a los equipos, jugadores, entrenadores, directivos y padres, quiere ganar. A todos nos gusta ganar, da prestigio, confirma tus aspiraciones, te hace sentir bien, certifica lo bien que realizas tu trabajo diario, cumples tus objetivos. La victoria satisface a los padres por el dinero empleado en sus hijos durante el año. Pero, a veces, solo pensamos en el triunfo, en ganar por goleada, por cuantos más goles mejor. Casi nunca nos planteamos, en las victorias, que sentirá el equipo rival en la derrota. No pensamos que son niños que están aprendiendo y, nos olvidamos, que están siendo educados a través del deporte que practican.

Para que la victoria no se conviertan en el único objetivo, educadores y entrenadores deben inculcar los auténticos valores de la victoria: el ganador no debe actuar solo en beneficio propio. Cuanto más ayuda al equipo, más se beneficia él mismo. Los ganadores no tienen miedo a perder: aprenden de la derrota. Se esfuerzan y continúan mejorando en lo que hacen, más allá de si consiguen o no la victoria.

El concepto de victoria, entre deportistas y protagonistas en el deporte actual, ocupa un lugar dominante por encima del deseo de jugar. El excesivo afán por el triunfo hace que el fútbol sea discriminatorio, que los mejores participan más y los peores nada. Esta influencia provoca que algunas encuentros dejan un camino donde se ven enfrentamientos humillantes los fines de semana, con resultados escandalosos. La forma de organizar las competiciones y el trabajo de entrenadores y educadores será la base para intentar alejar estos inconvenientes del fútbol.

Aunque en categorías inferiores las goleadas no son extrañas cuando se juega con los clubes con más aptitudes y potencial deportivo, nunca debemos permitir que se llegue al límite de la victoria ofensiva, que el resultado vaya más allá del escándalo, tratando de humillar, al club rival, pero sobre todo a los jóvenes de pocos años que han sufrido esa derrota. Los educadores deben ser los primeros responsables en evitar hechos así, eso debilita la filosofía deportiva. Educar en el respeto requiere convertirnos en una persona que los niños respeten, tomando decisiones que sean respetables y eliminando acciones que no lo sean.


Nuestros jóvenes están acostumbrados a obtener resultados rápidos y, si no se cumplen sus expectativas, se retiran. A menudo nos encontramos niños que si sospechan que van a perder ni siquiera quieren jugar, otros abandonan a mitad de juego. Otros no admiten que la causa de su derrota sea una equivocación suya, una falta de esfuerzo o que el otro ha sido mejor. Tú no puedes controlar si vas a ganar o perder. Pero puedes controlar tu esfuerzo. Si te centras en el esfuerzo, darás lo mejor de ti. Como entrenadores, trabajemos el valor a esforzarnos, cuando un niño lo aprende, durante los entrenamientos, estará más preparado para la competición, y no solo para eso, también estará más preparado para la vida.



NORMAS AMISTOSAS NO ESCRITAS

El fútbol que nos gusta ver es aquel de tres toques seguidos para colocar el pase gol de una jugada bonita, los aficionados quieren un fútbol bien jugado, cada vez más difícil de ver, en una época en la que el resultado pasa a tener una autoridad que aquel que juega bien no interesa si no gana. Es habitual que surjan goleadas, en las competiciones que disputan las categorías inferiores, pero algunos resultados originan malestar general en cualquier ámbito deportivo porque se trata de un «fútbol de formación» en el que el marcador debe ser lo de menos. Los entrenadores debemos hacernos entender, hacer que nuestros niños entiendan las cosas. Es tarea nuestra hacer razonar a nuestros jugadores, eso es formar. Debemos ofrecerle las claves, a nuestro equipo, para afrontar los diferentes caminos, sin gritos, llantos y sin el desgaste emocional de una derrota desmedida, tantas veces sufrida por algunos jugadores.



LA GESTIÓN DE LA VICTORIA

El fútbol es un deporte competitivo por naturaleza, pero a veces trata sin piedad a niños que luchan con todas sus fuerzas, en cada partido, pero que no llegan a poder competir con el rival. Esta competición, en ocasiones, es mal interpretada por los adultos que se relacionan con los chavales y puede complicar la gestión de sus victorias.

Es frecuente encontrarnos niños, y adultos, que ganan y ofenden a su adversario, o que van fanfarroneando por ahí con sus éxitos. Nos burlamos de los rivales, nos colocamos en un lugar diferenciado, queriendo alcanzar mediante esta actuación un lugar de superioridad, un estado de identidad único. Nos dejamos dominar por impulsos inconscientes sin amaestrar, la soberbia y la arrogancia afloran en el grupo o individuo al enfrentarnos a un rival débil. Junto a esta sensación de dominio surge la humillación o el desprecio al rival vencido, lo cual implica satisfacción y una descarga instintiva de poder.

Saber ganar también tiene sus reglas. Igualmente insufrible que un mal perdedor es un vencedor presuntuoso. Lo primero que ha de hacer un vencedor es dirigirse a su adversario deportivo y valorar su juego. No debemos dejar de mostrarles a nuestros pupilos esos raros ejemplos de grandeza humana, la que normalmente acompaña a los deportistas generosos y humildes.



GANAR SIN HUMILLAR

Los niños que juegan en los mejores equipos son elegidos, para formar parte de la élite, porque son mejores que los demás, y ganan muchos partidos con facilidad. El entrenador debe enseñarles a tratar con normalidad este tipo de situaciones, sin faltar al respeto al rival, y más si es ganando por goleada. Les mostraremos que por muchas victorias que consigan no les garantiza una nueva victoria en el siguiente partido, que no conseguirán la victoria por ser mejores, sino por realizar un esfuerzo, que la competitividad sana es necesaria, que si no existiera no habría comparación y los niños no podrían superarse para intentar mejorar.

Es importante que los entrenadores enseñemos mediante el ejemplo. Los valores se transmiten a través de los valores de cada entrenador. Inculquemos a nuestros discípulos la orden de NO humillar, la recomendación general, de NO alardear de la enorme diferencia sobre el equipo rival. No originemos en los equipos rivales, cuando se produzcan situaciones de excesiva superioridad, un maratón de frustraciones. Midamos nuestras abultadas victorias, que nadie vuelva a derramar una lágrima por nuestra culpa, aunque, a veces, llorar es como limpiar un mal recuerdo, para volver a empezar. Que nuestra máxima sea enemiga de “lo más importantes no es ganar, sino humillar al enemigo” o “ganar machacando”, que los resultados NO traspasen la frontera de la humildad, impidamos que el portero rival se agache a recoger el balón de la portería en excesivas ocasiones, evitemos que la vergüenza del resultado de paso a la resignación.

Fomentar resultados abultados, arengar a tus pupilos a que pasen por encima del rival, es algo que sobra en un deporte, a veces, manipulado por padres o entrenadores que buscan la satisfacción personal del triunfo sin importarle las consecuencias. Recuerda que: la humillación es señal de pobreza interior, que ganar sin humillar es tan importante como saber perder, y que al final, una victoria humillante podría parecer una derrota.
 
Fuente: RSD Santa Isabel

martes, 7 de noviembre de 2017

La imperiosa necesidad de humillar al rival en deporte base.

Resultado de imagen de deporte base GOLEADAS HUMILLANTESCada cierto tiempo aparece una de esas noticias de super goleadas en deporte base de fútbol o fútbol sala, que si 35-0, que si 42-1, etc... y cada vez que salen, afloran también los que están a favor y los que están en contra, los que quieren cambiar normas y los que creen que el deporte es eso.

Evidentemente, deporte es ganar, perder y hasta a veces empatar, aquí no hay dudas. Pero ya incluso pensando en el equipo que gana, al que mete 34...¿les sirvió de algo el partido? ¿entrenaron? o en realidad les fue tan sencillo que no tuvieron que esforzarse. Y más que eso, ¿qué pensamiento llevan para casa los niños? ¿los que ganan y los que pierden?

Los que ganan, ellos y sus padres, creen que son los mejores del mundo, ¡malo!, lo peor que le puede pasar a un jugador es creerse bueno. Los que pierden, se van a ir a casa pensando que no valen para esto, ¿van a volver a jugar al año siguiente? ¿van a seguir con ilusión por el deporte? ¿se van a sentir válidos? ¡Son niños!

Para mí estas goleadas no sirven para nada, ni para unos ni para otros, y cuando tenemos 2 ó 3 horas de entrenamiento semanales más el partido, ¿podemos permitirnos perder las dos horas de partido? habla muy mal de nosotros como formadores.

No soy para nada partidario de levantar el pie, de pedir a los niños que dejen de esforzarse, ¡eso es que somos muy malos formadores y no tenemos recursos! Ahí, si que estoy de acuerdo en que no respetamos al rival, además de que estamos diciendo a nuestros niños que son muy buenos y que los rivales son muy malos....

Cambiar las normas para evitar estas cosas es evidente que es una necesidad, y que algo se debe hacer. Pero la clave está en nosotros, en los formadores. Por desgracia no podemos esperar a que trabajen las federaciones, y aún trabajando, aún quitando la diferencia de goles, los niños saben contar.

Como entrenadores, tenemos mil recursos para evitar perder una mañana de sábado jugando una pachanga, lo que pasa es que tenemos que haber, desde el principio, hecho ver a los niños que aquí estamos para aprender, sea fin de semana o sea entresemana. El resultado nos da lo mismo, pero siempre, ganemos o no. Ni podemos echarnos las manos a la cabeza cuando perdemos, ni celebrar victorias como la champions, ni festejar goles cuando para conseguirlos no han hecho el gesto técnico correcto, etc...debemos ser coherentes. Los niños son niños, pero no tontos. Pero... no se le tendría que caer la cara de vergüenza al entrenador/formador/educador de deporte base que ganando por grandísima diferencia sigue pidiendo a sus chicos presión y mejorar el marcador como si un hooligan se tratase?? o a ese entrenador (por llamarle de alguna forma) que no saca a un jugador más de cinco minutos a pesar de ir ganando por más de seis goles porque cree que el niño le puede fastidiar el gol-average??? LA -  MEN - TA -BLE.

¿Herramientas? Infinitas, podemos bajar la defensa, podemos obligar a jugar con pierna no dominante, podemos obligar a tocar todos para hacer gol, jugar con nuestro portero cada vez que recuperamos el balón e iniciar, cambiar las posiciones habituales de todos para que no estén cómodos , jugar a "toque y medio", dos o tres toques, obligar a que haya un 1x1 para que podamos hacer gol, etc... el árbitro no va a pitar falta, pero nosotros podemos sentarlos 2 minutos cuando incumplen una norma o mejor, reforzarlos cuando la cumplen y que sepan siempre el por qué de lo que hacemos.

Un día nos va a pasar que lleguemos a casa y no hayamos sido capaces de evitar ganar 9-0 y que los niños no hayan competido, pero tenemos que irnos fastidiados y anticipar otra situación similar, para que no nos vuelva a pasar, para no volver a dejar de mejorar.

Os aseguro, porque lo he probado, que en ningún momento esto es una falta de respeto al rival, es más, el 90% de las veces el rival ni se da cuenta, ¡bastante tiene ya con atender a su equipo!, y de esta forma ellos también compiten, les sirve y no vamos a machacar su autoestima. No olvidemos, ¡no hay nada más importante que la autoestima de un niño!

En general, todo gira en ver que queremos, formar o ganar. Si queremos formar, como personas, deportistas y jugadores de fútbol, tenemos que aprovechar todo el tiempo que tengamos, premiar el esfuerzo y hacer ver al niño que estamos para aprender. Aprender a jugar al fútbol, aprender a ser deportistas y aprender a ser personas.

viernes, 16 de junio de 2017

Jugadores a seguir la pista en la Euro sub 21 y...los que se quedan fuera.

Esta Euro 2017 sub 21 deberá acabar de realzar y afirmar definitivamente a los que serán los jugadores que dominarán en Europa en el próximo lustro. Este top 15 es el siguiente:



Resultado de imagen de bernardeschi italia15. Mijat Gaćinović (Serbia): extremo del Eintracht
14. Mahmoud Dahoud (Alemania): centrocampista del Borussia Mönchengladbach
13.André Silva (Portugal): delantero del Oporto.
12. Nathan Redmond (Inglaterrra): mediocampista del Southampton
11.  Patrik Schick (República Checa): delantero de la Sampdoria
10. Serge Gnabry (Alemania): mediocampista del Bayern de Múnich
9.   Gonçalo Guedes (Portugal): extremo del PSG
8.   Lasse Christensen (Dinamarca): mediocentro del Fulham
7.   Karol Linetty (Polonia): centrocampista de la Sampdoria
6.   Gerard Deulofeu (España): extremo del AC Milan
5.  Gianluigi Donnarumma (Italia): portero del AC Milan
4.  Renato Sanches (Portugal): mediocentro del Bayern de Múnich
3.  Saúl Ñíguez (España): centrocampista del Atlético de Madrid
2.  Federico Bernardeschi (Italia): atacante distro de la Fiorentina.
1.  Marco Asensio (España): mediapunta del Real Madrid


Otros sub 21 que se no jugarán la Euro pero marcarán las diferencias en los próximos años:

 Resultado de imagen de Mbappe y Dembele

Thomas Lemar, Francia
Marko Pjaca, Croacia
Yerai Alvarez, España
Ousmane Dembelé, Francia
Van de Beek, Holanda
Moise Kean, Italia

Carles Aleñá, España
Enes Unal, Turquia
Kylian Mbappe, Francia
Ante Coric, Croacia

Vicent Konciello, Francia
Pietro Pellegri, Italia

Theo Hernández, Francia

sábado, 10 de junio de 2017

La vergonzosa realidad de los Directores Deportivos Depredadores en el fútbol

Imagen relacionadaHace no demasiado ocurría a partir del mes de mayo, hoy día con la llegada de los directores deportivos depredadores, el baile comienza dos o tres meses antes.
En estas fechas comienza el desfile continuo de llamadas DIRECTAMENTE a los padres para "atrapar" a niños, cada vez más pequeños, para llevarlos a otros clubes.
Sin saber cómo, consiguen los teléfonos, y los papás reciben llamadas de estos depredadores del fútbol para sacarlos del entorno de sus amigos ofreciendo un club y un equipo "más profesional". Ofreciendo, además, el oro y el moro: jugar de titular todos los días, una cuota más baja de club (incluso gratuita), un entrenador mucho mejor que el que tiene (normalmente suele coincidir que lo único que mejora es que el nuevo entrenador solo quiere ganar y no formar), quedar campeones, jugar en una categoría más competitiva...y bla bla bla... promesas y ofertas en las que caen los papás y mamás de turno porque de repente creen que su hijo va a comenzar una historia tan bonita como la que nos vendió la tele con el caso Iniesta...

Esos mismos directores deportivos tienen que hacer hueco a estos nuevos niños y para ello descartan a la mayoría de los niños a los que, un año antes, también les habían ofrecido lo mismo.
El nivel llega a ser tan exigente ya en niños incluso benjamines (nacidos en 2008 y 2009, vamos! el otro día cómo quien dice) que a los directores deportivos depredadores les vale cualquier cosa, pasar por encima de otros clubes, de otros compañeros, de incluso amigos de toda la vida, para conseguir la plantilla más competitiva. Y cada vez más pronto los niños de estas edades son simples objetos que se usan hasta que no dan más de si con la aquiescencia de papás y mamás que buscaban la tierra prometida del fútbol para su pequeño retoño que aún le queda miles de horas de aprendizaje en educación física, en psicomotricidad y en, sobre todo, niñez, diversión y entretenimiento.

Y todo esto que para algunos es algo lógico, para la mayor parte es antieducativo, antideportivo, antiético y sobre todo, dramático, pero yo también lo tildaría de totalmente RIDÍCULO.

Pero el problema no está solo en el lado de los directores deportivos depredadores sino en los papas/representantes. Estos padres y madres también VENDEN  a su hijo a cualquiera y a cualquier precio, van ofreciendo las increíbles virtudes de sus vástagos de club en club buscando que el niño juegue en la categoría más alta para conseguir el  mejor escaparate. Pruebas, entrenamientos, partidillos de club en club hasta que a algún entrenador se la cuelan y éste le da alojamiento en su gran equipo. Cuando el peque cumple once años, el niño ya ha estado en seis clubes diferentes, ha tenido otros tantos entrenadores, delegados, unos más formados otros nada, y cada año, probablemente, solo  le han enseñado a ganar y nunca a crecer psicomotrizmente, educativametne, fisiológicamente, físicamente...

Así, siempre, el niño vive al límite de sus posibilidades, juega poco y no disfruta de lo que cuando tenía cinco años le empezaba a gustar: el fútbol. Y al final en el momento más complicado cuando debe dar el salto al fútbol 11, acaba dejándolo pues nadie le ha preparado para ello y llega saturado de exigencias.

Consejo URGENTE para familias: aléjense de esta fauna de directores deportivos depredadores, de promesas de clubes punteros, dejad que el niño juegue donde su nivel le va ofreciendo, el fútbol 7 es un predeporte que va preparando para el verdadero fútbol que, en realidad comienza a partir de 2º/3º de la ESO, antes todo debe ser recreacción, formación, educación, entretenimiento. 

Dato: 1 de cada 250.000 niños de una misma promoción/año  llegan alguna vez a debutar en 2ªB

jueves, 1 de junio de 2017

(Casi) Todo lo que no se debería hacer en un club deportivo de fútbol base.

Resultado de imagen de lo que no hay que hacer en futbol base 

A veces quedo asustado cuando veo entrenadores que plantean ejercicios o entrenamientos puramente físicos en jugadores de fútbol base. Más que en fútbol base (que abarca hasta juvenil) me refiero a niños entre chupetines y alevines. En estas edades, los niños no necesitan trabajar condiciones como la resistencia o la fuerza ya que están en pleno proceso madurativo y no se darán adaptaciones a estos niveles.

Muy diferente es en cuanto a su capacidad coordinativa y técnica. En estas edades, los niños tienen un enorme potencial para aprender nuevas destrezas y movimientos, por lo cual todas las actividades técnicas con balón, coordinativas, de psicomotricidad y que impliquen fomentar su creatividad, serán adaptadas a un nivel mucho mayor que en edades más avanzadas. 

A todo esto se le puede sumar que el componente lúdico será mucho mayor trabajando en este sentido por lo que un entrenamiento de fútbol, en niños, sin balón es contraproducente y además no tiene sentido.
Tampoco me sirve la excusa de “trabajar la capacidad de sufrimiento del niño” ya que, al menos bajo mi concepto, el objetivo principal del fútbol base es o debería ser el de hacer que los niños disfruten de practicar un deporte de forma que se enganchen para seguir practicándolo en un futuro; y no abandonar a las primeras de cambio a causa de este “trabajo de la capacidad de sufrimiento”. 

En infantiles y sobretodo en cadetes y juveniles sí que se pueden dar adaptaciones a nivel físico, por lo que la preparación física empieza a cobrar sentido y podrá marcar diferencias, pero no antes.
Ya que estamos hablando de fútbol base, es necesario mencionar algunos problemas más que suponen una lacra inmensa para el fútbol formativo actual: 

Ganar por encima de educar
En fútbol base es frecuente ver actitudes como: 

La especialización: entrenamientos semanales encarados a una especialización precoz del jugador sin dejar lugar a la experimentación y educación motriz que tiente intrínseca todo deporte 

Fichajes en edades tempanas + cambios de clubes. No es raro ver chicos que a edades tempranas ya hayan cambiado de club más de una vez. Los clubes “fichan” y los padres se dejan atrapar sin pensar que lo que el crío quiere es jugar con sus amigos y pasarlo bien. A más de uno se le tendría que caer la cara de vergüenza en este tema.

Discriminación tiempo de juego de cada niño según resultado. Aunque se predique el carácter lúdico del fútbol desde los clubes y entrenadores, siempre se tiene cierto afán de ganar que hace que dependiendo del partido o del resultado jueguen unos críos u otros en función del nivel de cada uno. 

Entrenadores no preparados
Siempre he pensado que los mejor entrenadores, con más conocimientos, experiencia y ganas deberían entrenar a los más pequeños ya que es en estas edades cuando realmente se pueden marcar las diferencias y dónde se van a dar cambios importantes de cara al futuro del jugador. 

Esta situación está cambiando ya que ahora las Federaciones Nacionales y Autonómicas están ofreciendo cursos de formación para técnicos que se están empezando a requerir como obligatorios para poder entrenar aunque sea en categorías de fútbol base. 

Influencia negativa de algunos padres
La figura de los padres puede llegar a ser un elemento de gran influencia. Muchos padres y madres, sin darse cuenta, están afectando negativamente a sus hijos. Estos padres entrometidos y con objetivos muy diferentes a los que seguramente tengan sus hijos, aportan aspectos negativos como:
  1. Afán de ganar
  2. Intromisión en la mentalidad de los niños
  3. Inclusión en decisiones técnicas
  4. Actitud “belicosa” ante rivales y árbitros

Malas condiciones de entrenamiento
Material no acorde con la edad y nivel del practicante. Por no poseer el capital suficiente para comprar material nuevo. 

Aglomeraciones. Muchos clubes quieren abarcar más niños de los que realmente pueden o deben. Este afán económico deja de lado la calidad del servicio, la educación del niño y el disfrute del deporte como tiene que ser. 

Horarios desproporcionados a la edad del jugador. Relacionado con el punto anterior, muchos clubes, por no tener espacio en las instalaciones, lo que hacen es establecer horarios de entrenamiento totalmente impropios para la salud y calidad de vida del niño. Por ejemplo entrenar a las 9 de la noche, acabando así a las 10:30 sin haber comido y teniéndose que levantar la mañana siguiente para ir al colegio.

martes, 28 de febrero de 2017

"Pero si ya está todo inventado...": La calidad del servicio educativo en fútbol.


Resultado de imagen de la fatiga en el entrenamiento en la infanciaNunca hubo tantos encuentros de fútbol, ni tantos niños y niñas en juego, sin embargo, existen serias dudas de que haya mejorado la calidad del servicio. En muchos casos es un bostezo interminable ver partidos y más partidos donde, en lugar de jugar, ambos equipos se afanan por acabar con toda posibilidad de juego del rival.

Por lo demás, a la hora de explicar cualquier situación, en vez de estrujarse el coco en busca de argumentos más sólidos, la gente se cierra en banda: "fútbol es fútbol" , y se quedan tan anchos.
Y si algún día quieres llegar con alguna propuesta, una modesta innovación aparece el gran iluminado que te dice: ¡pero si está todo inventado!.

No hay noticia de otro gremio o deporte  tan poco dado a hacerse un chequeo a fondo para conocer su estado de ánimo, y prepararse para lo que venga. Una chapuza, para entendernos. Esta resistencia a la innovación, combinada con la práctica ausencia de planificación nos ha dejado a merced de los hábitos más rancios.
El deporte más popular del mundo se pone en venta y obtiene una promesa de rendimiento ilimitado a costa de renunciar al fútbol, librándose del juego educativo.

Pues bien, arrinconadas en la cara oculta de este planeta del fútbol están las categorías inferiores, donde bulle la imaginación y el juego más prometedor de muchísimos niños y de un número creciente de niñas que disfrutan del buen juego. Con tiempo para madurar y, todo hay que decirlo, una falta de liquidez enorme que debería mantenerles a salvo de las ambiciones de los adultos.

La impaciencia del fútbol profesional ha alcanzado la orilla misma de la infancia. La quinta del biberón –integrada por criaturas en edad escolar– trata por todos los medios de imitar a sus mayores practicando un fútbol de adultos en miniatura, lo que no deja de ser una metedura de pata. ¿Cuándo van a jugar y pasarlo bien? Si no se divierten, ¿cuánto tiempo aguantarán una faena tan exigente?

En las ciudades hoy es imposible el juego libre en la calle. Con menos espacios públicos, muchas más opciones a su alcance, y estilos de vida más sedentarios, entrenan bajo la disciplina de equipos escolares o de barrio, donde un ejército de voluntarios enseñan lo que pueden. La fiebre del fútbol extiende una nueva modalidad de escuelas privadas, a donde acuden los críos desde bien pequeños, como quien va a una academia de inglés a labrarse un porvenir.

Funcionan a toda máquina con el fin de prepararles para un futuro más competitivo: ¡no hay tiempo que perder! Tanta obsesión por la inmediata puesta a punto acaba de un plumazo con el juego y la diversión. Y los resultados hay que ponerlos en cuarentena: ¿les estamos preparando para que sean adultos de provecho, o estamos arruinando su infancia? 

Hay demasiada prisa por llegar a ser campeones como sus ídolos, de manera que les conducen al galope, con ritmos, competiciones y entrenamientos igual que los mayores.Tanta presión ambiental, la carencia de medios, y las limitaciones de buena parte del personal voluntario convierten este juego

en una actividad de alto riesgo, minando su afición. Hay que dejarles más a su aire para que se lo pasen en grande: tienen que jugar y crecer a un tiempo. Se necesita un plan de entrenamiento integral, el reciclaje/formación de los monitores-entrenadores-educadores, apoyo de los padres, buen ánimo...y lo más difícil de todo, un recurso cada vez más escaso: paciencia. Hay que darles tiempo, respetando su reloj biológico. Sin olvidar que el deporte está a su servicio, y no al revés: primero son ellos, y después el deporte. 

Powered By Blogger