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martes, 11 de agosto de 2020

La realidad de la organización de maratones en época COVID

Más allá de la suspensión del maratón de València, hay más maratones previstos a disputarse en España. El maratón de Barcelona está previsto que se dispute el 25 de octubre, mientras que el maratón de Madrid, que estaba previsto para el 15 de noviembre, se ha cancelado definitivamente.


Maratón de Amsterdam 2018, podcast, guía de viaje e inscripcionesEl COVID-19 ha hecho que haya un calendario muy reducido y en muy poco tiempo esté previsto que se disputan una gran cantidad de carreras. Los atletas se preguntan si esto es posible, tal y como está yendo la situación. De momento, Madrid y Valencia han cancelado su maratón, aunque en los meses de octubre y Noviembre, hay un calendario repleto de carreras.

Muchos atletas se preguntan si será posible llevar a cabo un evento donde se reúnen tantas personas en un mismo lugar, teniendo en cuenta que pruebas emblemáticas como la Penyagolosa Trails, que reúne a muchísima menos gente y transcurre principalmente por las montañas, se han cancelado.

Los atletas españoles están volviendo a la competición poco a poco. Pero los especialistas en maratón, necesitan pruebas, y el maratón de València sería la prueba perfecta para la consecución de la mínima olímpica.

El único maratón que se salvó del coronavirus fue el de Sevilla, que se celebra anualmente en el mes de febrero. 

Por ahora, ninguna de las organizaciones consultadas prevé limitar el aforo, sino que se trabaja en una serie de medidas que eviten las concentraciones de gente. “Vamos a alargar las salidas y las llegadas, pero aún no tenemos un plan específico; es una situación que puede cambiar de un día para otro, tanto a nivel sanitario como administrativo, así que ningún escenario es seguro”, asegura Cristian Llorens, director del Zúrich Maratón de Barcelona, gestionado por RMP-Mktg.

En liza también quedan la San Silvestre Vallecana, que se corre el último día del año, y otras pruebas de 42 kilómetros que se sitúan en un segundo escalón dentro del panorama competitivo, como el maratón de Tenerife (15 de noviembre), el de Málaga (13 de diciembre) o el de Ibiza (3 de octubre).

A escala internacional, ni Londres (solo para élite, en circuito cerrado en Saint James Park) ni Chicago han confirmado aún que se vayan a cancelar, como tampoco lo han hecho otros eventos clave como los de Ámsterdam, Sídney, Shanghái o Praga. Tampoco el de Hamburgo, que casi en paralelo al anuncio de la cancelación del maratón de Berlín anunció que mantendría su fecha para el 13 de septiembre, acogiéndose a una de las excepciones del Gobierno alemán, que prohíbe los eventos de más de 5.000 personas.

“La situación entre unas ciudades y otras es muy diferente; en el caso de Nueva York, es porque la pandemia no ha remitido; en Berlín puede ser porque las autoridades públicas no quieran ver afectada su imagen, mientras que en otros puede ser porque su porcentaje de corredores extranjeros es muy elevado y no quieren arriesgarse”, sostiene Llorens.


Las pruebas que han sido aplazadas, como Valencia o el EDP Rock n Roll Madrid, han establecido planes para devolver el importe del dorsal o canjearlo para la edición de 2021. Es la estrategia por la que también apostaron otras icónicas como Boston, Nueva York o Berlín. Sólo Tokio aparece como excepción, siendo la única que no ha devuelto el importe a los corredores. Junto al de Londres, es uno de los que más limita la oferta, pues únicamente dispone de paquetes cerrados que incluyen dorsal, alojamiento y viaje.


La única vez que el maratón de Nueva York no pudo disputarse fue en 2012, cuando el huracán Sandy pasó por la ciudad. El de Boston, el más antiguo de todas las pruebas, nunca había sido pospuesto en sus 124 años de historia, ni siquiera en 2013, con el atentado que terminó con la vida de tres personas.


Según la consultora Running USA, sólo en Estados Unidos hay más de 44 millones de runners y 17,6 millones de estos cruzaron la línea de meta de alguna de las 35.000 carreras que se celebraron en el país el año pasado. En España hay cerca de 4.000 pruebas de carácter amateur y, según el último estudio elaborado por el Grupo NN, que cuenta con uno de los equipos de corredores de élite más potentes del mundo, el 45% de los practicantes participó en una carrera en los últimos doce meses.


El de Nueva York se sitúa a la cabeza con un impacto económico para la ciudad de 415 millones de dólares. Muy cerca se sitúa Chicago, cuya prueba generó en 2019 un total de 378 millones de retorno directo e indirecto a la economía local. En el caso de Boston, los runners contribuyeron con 200 millones de dólares, mientras que en Londres y Tokio se situó en 155 millones de dólares.

El 45% de los runners españoles participó en una carrera popular y un 40% se planteaba hacerlo en 2020

En el mercado español el boom del running llegó de forma tardía, con la crisis económica de 2008, cuando la población española encontró en esta práctica deportiva una actividad asequible para los bolsillos. Esta situación, que inicialmente penalizó al país a la hora de proyectar sus principales pruebas en el extranjero, es hoy una ventaja para capear el ligero declive al que se enfrentaba el sector.

Aun así, el sector no teme la caída advertida por la federación internacional, pues ha encontrado en la popularización de pruebas menos exigentes, como los medios maratones (21 kilómetros) o las carreras de diez kilómetros a un público mucho más amplio. Según el informe encargado por Wanda Sports para su salida a bolsa, los participantes a todo tipo de carreras, incluyendo maratones, aumentaron un 20% entre 2014 y 2018, hasta 744 millones de inscritos.



En España tampoco se teme un retroceso del running, pues la cuota de participación no deja de aumentar, ni tampoco su cifra de negocio, que se situó en 3.584 millones de euros en 2018, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta categoría, incluye el gasto de los hogares españoles tanto en eventos deportivos como culturales, ha crecido un 42,8% en la última década y representa el 64,5% del gasto total.



Ahora bien, teniendo en cuenta que a nivel mundial la compra de dorsales generó ingresos por 4.000 millones de euros y España aún está lejos de ser un país puntero, se puede deducir que el gasto en carreras populares sólo representa un pequeño porcentaje de los 3.584 millones de euros que generó la participación deportiva y cultural.

viernes, 17 de julio de 2015

Longevidad de los deportistas de resistencia vs. "resto del mundo"



De todas las cosas que se cuentan de los ciclistas profesionales, hay al menos una de la que se pueden sentir orgullosos realmente, la constatación de que, en efecto, el suyo es un oficio del pasado, un deporte antiguo, lento y moroso de desarrollo, anacrónico en esta época ciberglobalizada.

Tan antiguo, tan antiguo que, según numerosos estudios sobre los efectos de la actividad física sobre el envejecimiento y la salud, es la vida de ciclista (y también la de maratoniano, la de triatleta y la del esquiador de fondo, o cualquier deportista de resistencia) la que más se asemeja a la del ser humano del paleolítico, o sea, al modo de vida que nuestro organismo sigue considerado el ideal. Haber corrido el Tour o varios maratones es sinónimo de longevidad. Las prácticas de resistencia son mejores que las de potencia para este efecto. El ejercicio de resistencia extenuante aumenta la esperanza de vida: lo llevamos en los genes.

Durante siglos, la creencia popular ha sido que el deporte de competición era malo para la salud y reducía la esperanza de vida. Los fisiólogos del ejercicio han llegado a la conclusión contraria: es más probable que viva más años quien en su juventud ha participado en alta competición deportiva, y cuanto más de resistencia sea la especialidad, más aún.

"Genéticamente, los habitantes del siglo XXI seguimos siendo ciudadanos del paleolítico, así que los que un estilo de vida más activo lleven, más vivirán", dice Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología de Universidad Europea de Madrid. "Menor riesgo de enfermedades crónicas sufrirán, como lo prueban los deportistas de resistencia".

En el paleolítico, el ser humano cazador-recolector se pasaba el día corriendo, en movimiento, y tenía un gasto energético cotidiano de más de 3.000 calorías y su ingesta alimenticia era similar, con lo que la obesidad no existía. Mientras, en la sociedad actual, tan sedentaria, nuestro gasto medio es de solo el 38% respecto al paleolítico, y seguimos consumiendo 3.000, con lo cual la obesidad es inevitable.

Se dice que el deporte de élite no es sano, pero ¿cuál es la evidencia científica que sustenta tal afirmación? ¿Viven menos los deportistas de élite?. Los datos publicados parecen indicar que los deportistas de élite que han practicado pruebas de resistencia viven de uno a cuatro años más que las personas de edad comparable y similar lugar de nacimiento. En cambio, los deportistas que practican deportes de potencia (lanzadores, levantadores de pesas) tienen menor expectativa de vida.

Se ha sugerido que la disminución de la expectativa de vida de algunos deportistas en el pasado pudo estar relacionada con el dopaje. Entonces: ¿es malo o no el deporte de élite? Los ancianos que fueron deportistas de élite en disciplinas de resistencia tienen más riesgo de sufrir fibrilación auricular (tipo de arritmia). En cualquier caso, es mucho más peligroso para la salud y la calidad de vida no hacer deporte que practicar una hora de ejercicio cada día.

En el paleolítico se modeló nuestra huella genética, y los ciclistas, que son unos exagerados, miles de años después no solo la mantienen, sino que la han corregido para aumentarla. "Durante una etapa del Tour un ciclista puede gastar hasta 6.000 u 8.000 calorías", dice Alejandro Lucía. "Por mucho que coma es muy difícil, claro, que recupere lo gastado, así que acaban el Tour en los huesos". Muy delgados, y a la vez muy sanos. Tan sanos que, según un estudio llevado a cabo a por el departamento de Fisiología de la facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, ser corredor del Tour es sinónimo de longevidad y calidad de vida. Ejemplo claro es el de Federico Bahamontes, el ganador del Tour del 59, enhiesto y vivo como un chopo, sano como un toro, llevando una vida plena en todos los sentidos a los 82 años.

El resultado es espectacular. Mientras el índice de supervivencia de la población general es del 50% a los 73,5 años, casi el 70% de los participantes del Tour aún estaban vivos a esa edad, y el índice del 50% lo alcanzaban a los 81,5 años, lo que significa, según los autores, un 17% de incremento en longevidad media.

En un estudio genético con 100 deportistas de fondo (maratonianos de élite, ciclistas profesionales) y 100 personas sanas como grupo de control, se observó que los dos grupos tenían el mismo genotipo en lo referente a enfermedades (aunque, el estudio estaba limitado a solo 33 polimorfismos). En efecto, no hay evidencia de que los mejores atletas de resistencia del mundo estén predispuestos genéticamente para tener menos enfermedades. Así, la asociación entre esperanza de vida y práctica del deporte de fondo no está inflenciada por la selección genética, si no es la genética, es necesario, por tanto, hablar de estilos de vida: parece que los ex-atletas fuman menos, beben menos alcohol y tienen una dieta más saludable. Y también se mantienen físicamente más activos, siguen practicando ejercicio, lo que sí que está ligado con una vida más larga: no hay duda de los beneficios para la salud que suponen una vida activa: niveles de forma cardiorrespiratoria de moderados a altos producen un pronóstico muy favorable sobre el riesgo general de enfermedad y muerte. Y eso incluye a enfermos de diabetes, de síndrome metabólico y cáncer.

domingo, 26 de octubre de 2014

Recuperarse tras una carrera decepcionante. (Apuntes para un runner "Ave Fénix")




Gastamos mucho tiempo y energías preparando nuestras carreras y ponemos todo nuestro empeño en conseguir nuestro objetivo, ¿ Que sucede si, después de 5 ó 6 meses de entrenamiento constante, consiguiendo superar con éxito carreras previas a nuestro objetivo, simplemente fracasamos ?.
Seguro que te sentirás mal contigo mismo,
pero no durante mucho tiempo. Puedes recuperarte y correr bien otra vez. Cómo conseguirlo?
Superar la decepción :

La primera cosa que se debe hacer después de una carrera decepcionante, es reflexionar sobre lo que falló en la carrera y las razones por las que no salió bien. Pero tampoco deberíamos dedicarle demasiado tiempo a esta reflexión, y sin permitir que esto nos hunda. Si tu objetivo es correr mas rápido, aumentaras la posibilidad de conseguirlo si llegas a la salida sin ningún lastre de la última carrera.
Investigar el problema :

Una vez que hayas aparcado tu decepción a un lado, vuelve a tu calendario de entrenamiento. Empieza por el día de la carrera, y vuelve hacia atrás, busca las pistas que te lleven a la causa, una mala carrera no tiene por qué suceder siempre el día de la carrera.
Planear paso a paso :

Debemos marcarnos objetivos realistas, como decía Emil Zatopek "No puedes saltar a un segundo piso sin la ayuda de una escalera. Cuando te marcas tu objetivo demasiado alto, y no consigues realizarlo, entonces tu entusiasmo se convierte en amargura. Inténtalo con un objetivo que sea razonable y llega hasta él de forma gradual.". Puedes establecer tres pasos para establecerte los objetivos en las carreras :

a/ Un objetivo factible. Puedes elegir un tiempo de carrera que hayas conseguido en un pasado no muy lejano.

b/ Un objetivo medio posible. Este debería ser alcanzable pero estimulante.

c/ Un objetivo de ensueño. Este es el único que no debes comentar. Este último objetivo dejará de parecer ridículo después de que hayas superado los dos anteriores.
Darse un descanso :

La mayoría de los corredores vivimos dedicados a nuestra pasión. Ponemos mucho en nuestro deporte, y, lógicamente, esperamos otro tanto a cambio. Pero algunas veces, en nuestro exceso de celo, intentamos trabajar constantemente. Asumimos cargas de entrenamiento cada vez más duras, por lo general, con el propósito de mejorar mas rápidamente nuestros resultados en las carreras. Pero el cuerpo, y también la mente, no pueden trabajar constantemente. Ambos necesitan un descanso de vez en cuando.

Cuando rehusamos descansar, el resultado se traduce en lesiones, enfermedades, un largo letargo físico y mental, o en actuaciones pobres en las carreras.. Se supone que aprendemos de nuestros errores. Por lo tanto, programa tus periodos de descanso. No solo un día o dos, sino varias semanas de recuperación en las que no correras en absoluto. Se trata de recargar las pilas. El cross training (nadar, bicicleta, etc.) puede ser útil en este proceso manteniendo lejos esa voz que nos dice "vas a perder tu buena forma física". El mejor momento para llevar este descanso es justo después de una competición larga y dura. el Maratón.
Probar con algo nuevo :

Si estas empezando a sentirte cada vez más frustrado con tus resultados en una determinada distancia, prueba con una nueva. Por ejemplo, estas intentando bajar de 35 minutos en 10 km., pero siempre te has quedado entre los 35:30 y 35:40. Olvídate de los 10 km. por un momento y prueba con una distancia diferente.

Pero si es el cronometro el que te crea problemas, prescinde de él por una temporada. El simple hecho del esfuerzo y de decir " he terminado" es más importante que los números de tu cronometro.

Dominar el Maratón :

El Maratón es, con diferencia, la carrera con mayor potencial para el desastre entre las competiciones de distancia. Implica demasiadas variables, y la preparación del entrenamiento es una de ellas. No deberías de juzgar tu temporada de carreras únicamente por tus resultados en el Maratón. Si sucede que corres mejor Maratón de tu vida, enhorabuena, pero no esperes que suceda todas las veces.
Salir fuera de la ciudad :

Algunas veces caemos en la tentación de medirnos con nuestros propios compañeros de carreras. Pero si competimos con la misma gente de forma habitual, correremos el riesgo de asumir nuestra posición en una preconcebida ley del mas fuerte. Un claro ejemplo, pensando "nunca batiré a mengano, así que quizás no debería estar delante de él en la carrera", o al contrario, "Siempre gano a fulano, así que, ¿ por que esta hoy delante de mi ?". Se dan este tipo de comparaciones con gran facilidad. Pudiendo obligarnos a condicionar nuestro ritmo en función de ellas.

Entonces, cambia de habito, corre fuera de tu ciudad, escoge alguna o algunas carreras fuera de tu ciudad y podrás concentrarte más en el acto puramente físico de correr.
Intentar la aproximación a un entrenador :

Otras veces lo que no funciona en tu carrera es que estas demasiado metido en ella.. ¿ Estas entrenando  duro, o quizás no tanto ?, ¿ Y si se trata de un exceso de competiciones ?, Incluso los corredores de elite caen víctimas de estas trampa. Un entrenador te puede ayudar a evitar las trampas del entrenamiento y de la competición. Si tienes en tu haber una lista de carreras decepcionantes, y sospechas que la falta de una dirección en tu propio programa puedes ser parte del problema, entonces puede que un entrenador sea parte de la respuesta.
Entrenar tu cerebro :

Tu puedes programar tu cerebro para el éxito o el fracaso Un ejemplo claro seria, dos corredores se presentan en una competición y encuentran que el trayecto es extremadamente inclinado. Uno de ellos piensa enseguida "mi tiempo no será bueno", la imagen que el corredor imprime en su cerebro es la de un recorrido largo, difícil y tortuoso. Pero el otro corredor piensa "mi resistencia es sólida, y estoy preparado para las cuestas". Este corredor imprime a su cerebro una imagen de escalada suave y controlada.

Por supuesto este ultimo corredor será el que actuara mejor. Si te concentras en el acto de correr mas que en cualquier otro resultado, como por ejemplo ganar a los del grupo de tu edad, puedes evitar algunas dificultades mayores. No caigas en la trampa de concentrarte en un resultado, para luego relacionar tu propio mérito con ese resultado.

Los grandes corredores visualizan una buena carrera, se dibujan así mismo tomando una salida limpia y buena, entrando en su ritmo y tirando fuerte al final de la carrera. Es una sencilla técnica mental que todos los corredores pueden incorporar como parte de sus rutinas de calentamiento.
El factor miedo :

Se supone que los nudos deben estar en los cordones y no en u estomago. Si sospechas que los nervios a la carrera fueron un factor que contribuyo a que tu actuación en la competición no fuera buena, entonces, toma los pasos necesarios para evitarlo :

a/ El primer paso es reconocer que incluso los mejores corredores experimentan los nervios previos a la carrera. No hagas hincapié en estos sentimientos, pero tampoco los niegues.

b/ El segundo paso es diseccionar tus sentimientos de miedo. Salvo excepciones, no suele tratarse mas que de una sencilla aprensión. El fallar puede suponer una maravillosa lección.

c/ El tercer paso es darte cuenta que puedes utilizar el miedo a tu favor. El miedo es un gran motivador. Los corredores experimentados aprenden como enfocar este miedo y obtener adrenalina, in combustible que se pone en marcha con el simple pistoletazo de salida.

El truco esta en mantener los nervios previos a la carrera a unos niveles controlables. La rutina de calentamiento puede ser aquí de gran ayuda. Una vez que te hayas comenzado el calentamiento y los estiramientos, los nervios irán desapareciendo mientras te vas acercando a la línea de salida.
Cada uno corremos para encontrar algo acerca de nosotros mismos. Las malas carreras suceden si, pero el planear y llevar a cabo el regreso a la competición siempre es mas provechoso que el hecho de maquillar un contratiempo ocasional.
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