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sábado, 24 de octubre de 2020

Un buen momento para empezar a hacer Ruunfulness (El método Walden)

 


El Ruunfulness o método Walden es  afrontar el concepto de carrera o rodaje de forma “diferente”. El Runfulness no se centra en  ejercitarse para correr más rápido o para batir un tiempo concreto, sino que se basa en correr como  el propio proceso.


Este camino concreto que supone el Runfulness en esta época de Covid donde no hay competiciones populares, es salir a correr bajo los preceptos de rodar al ritmo de las emociones, buceando en nuestro interior y beneficiándonos de todas las creencias orientales inspiradas en la respiración oriental y en el mindfulness. Por lo tanto, sólo podemos obtener beneficios de ello, sin ninguna contraindicación.

No se buscan logros deportivos, aunque no se deben obviar, sino que nos centramos en adoptar una nueva filosofía de vida y correr de una manera consciente. Por lo tanto, una actividad como correr es sólo una herramienta para ser felices y no un fin en sí mismo. 

LAS 5 FASES DEL RUNNFULLNESS

El método Walden se desarrolla en 5 fases distintas en las que el objetivo esencial es combinar los planos del entrenamiento –físico y mental- a través de poner los 5 sentidos en cada movimiento que realizamos. No se trata de correr con una intención sólo deportiva, resultadista, sino ir un poco más allá, al interior de nosotros mismos para galopar al ritmo que dictan y exigen nuestras emociones. Dichas fases son las siguientes:
  • La respiración, a través de la cual “enseñamos una técnica de respiración diafragmática” 
  • Mindfulness. No deja de ser otra cosa que “correr de manera consciente” a través de la respiración. En otras palabras, no deja de ser “meditación en movimiento”. Una forma fácil y sencilla, por ejemplo, de lograr correr meditando es “contando nuestras respiraciones”
  • La interocepción o, lo que es lo mismo, escuchar al propio cuerpo, la armonía. Se trata de coser el movimiento con la respiración.
  • La postura. Saber correr en una postura correcta es básico y a este detalle también le presta mucha atención el Runfulness
  • Las visualizaciones. Se trata de una herramienta usada en muchos deportes. Usando las visualizaciones, muchos deportistas pueden dar un salto cualitativo en sus especialidades y en su rendimiento.

En realidad, es muy fácil y no es preciso tener un nivel previo. Eso sí, muchas veces, los avances se ven más rápido en los runners principiantes que en el caso de corredores y corredoras más avezados. 

El Runfulness, tal y como hemos expuesto con anterioridad, combina las técnicas del entrenamiento físico de toda la vida con otras de entrenamiento mental, especialmente las derivadas de la práctica oriental. Correr es el camino, el medio para transformar nuestras vidas y poder conseguir todo aquello que nos queramos proponer.

domingo, 17 de diciembre de 2017

"Insufribles malperdedores y vencedores presuntuosos": La gestión de la victoria y la derrota.


Imagen relacionadaCada fin de semana miles de jóvenes disfrutan practicando el deporte que más les gusta, el fútbol, dirigidos por entrenadores que, con educación y paciencia intentan conseguir el triunfo para su equipo y conseguir ser los primeros al final de temporada. Todo el colectivo que rodea a los equipos, jugadores, entrenadores, directivos y padres, quiere ganar. A todos nos gusta ganar, da prestigio, confirma tus aspiraciones, te hace sentir bien, certifica lo bien que realizas tu trabajo diario, cumples tus objetivos. La victoria satisface a los padres por el dinero empleado en sus hijos durante el año. Pero, a veces, solo pensamos en el triunfo, en ganar por goleada, por cuantos más goles mejor. Casi nunca nos planteamos, en las victorias, que sentirá el equipo rival en la derrota. No pensamos que son niños que están aprendiendo y, nos olvidamos, que están siendo educados a través del deporte que practican.

Para que la victoria no se conviertan en el único objetivo, educadores y entrenadores deben inculcar los auténticos valores de la victoria: el ganador no debe actuar solo en beneficio propio. Cuanto más ayuda al equipo, más se beneficia él mismo. Los ganadores no tienen miedo a perder: aprenden de la derrota. Se esfuerzan y continúan mejorando en lo que hacen, más allá de si consiguen o no la victoria.

El concepto de victoria, entre deportistas y protagonistas en el deporte actual, ocupa un lugar dominante por encima del deseo de jugar. El excesivo afán por el triunfo hace que el fútbol sea discriminatorio, que los mejores participan más y los peores nada. Esta influencia provoca que algunas encuentros dejan un camino donde se ven enfrentamientos humillantes los fines de semana, con resultados escandalosos. La forma de organizar las competiciones y el trabajo de entrenadores y educadores será la base para intentar alejar estos inconvenientes del fútbol.

Aunque en categorías inferiores las goleadas no son extrañas cuando se juega con los clubes con más aptitudes y potencial deportivo, nunca debemos permitir que se llegue al límite de la victoria ofensiva, que el resultado vaya más allá del escándalo, tratando de humillar, al club rival, pero sobre todo a los jóvenes de pocos años que han sufrido esa derrota. Los educadores deben ser los primeros responsables en evitar hechos así, eso debilita la filosofía deportiva. Educar en el respeto requiere convertirnos en una persona que los niños respeten, tomando decisiones que sean respetables y eliminando acciones que no lo sean.


Nuestros jóvenes están acostumbrados a obtener resultados rápidos y, si no se cumplen sus expectativas, se retiran. A menudo nos encontramos niños que si sospechan que van a perder ni siquiera quieren jugar, otros abandonan a mitad de juego. Otros no admiten que la causa de su derrota sea una equivocación suya, una falta de esfuerzo o que el otro ha sido mejor. Tú no puedes controlar si vas a ganar o perder. Pero puedes controlar tu esfuerzo. Si te centras en el esfuerzo, darás lo mejor de ti. Como entrenadores, trabajemos el valor a esforzarnos, cuando un niño lo aprende, durante los entrenamientos, estará más preparado para la competición, y no solo para eso, también estará más preparado para la vida.



NORMAS AMISTOSAS NO ESCRITAS

El fútbol que nos gusta ver es aquel de tres toques seguidos para colocar el pase gol de una jugada bonita, los aficionados quieren un fútbol bien jugado, cada vez más difícil de ver, en una época en la que el resultado pasa a tener una autoridad que aquel que juega bien no interesa si no gana. Es habitual que surjan goleadas, en las competiciones que disputan las categorías inferiores, pero algunos resultados originan malestar general en cualquier ámbito deportivo porque se trata de un «fútbol de formación» en el que el marcador debe ser lo de menos. Los entrenadores debemos hacernos entender, hacer que nuestros niños entiendan las cosas. Es tarea nuestra hacer razonar a nuestros jugadores, eso es formar. Debemos ofrecerle las claves, a nuestro equipo, para afrontar los diferentes caminos, sin gritos, llantos y sin el desgaste emocional de una derrota desmedida, tantas veces sufrida por algunos jugadores.



LA GESTIÓN DE LA VICTORIA

El fútbol es un deporte competitivo por naturaleza, pero a veces trata sin piedad a niños que luchan con todas sus fuerzas, en cada partido, pero que no llegan a poder competir con el rival. Esta competición, en ocasiones, es mal interpretada por los adultos que se relacionan con los chavales y puede complicar la gestión de sus victorias.

Es frecuente encontrarnos niños, y adultos, que ganan y ofenden a su adversario, o que van fanfarroneando por ahí con sus éxitos. Nos burlamos de los rivales, nos colocamos en un lugar diferenciado, queriendo alcanzar mediante esta actuación un lugar de superioridad, un estado de identidad único. Nos dejamos dominar por impulsos inconscientes sin amaestrar, la soberbia y la arrogancia afloran en el grupo o individuo al enfrentarnos a un rival débil. Junto a esta sensación de dominio surge la humillación o el desprecio al rival vencido, lo cual implica satisfacción y una descarga instintiva de poder.

Saber ganar también tiene sus reglas. Igualmente insufrible que un mal perdedor es un vencedor presuntuoso. Lo primero que ha de hacer un vencedor es dirigirse a su adversario deportivo y valorar su juego. No debemos dejar de mostrarles a nuestros pupilos esos raros ejemplos de grandeza humana, la que normalmente acompaña a los deportistas generosos y humildes.



GANAR SIN HUMILLAR

Los niños que juegan en los mejores equipos son elegidos, para formar parte de la élite, porque son mejores que los demás, y ganan muchos partidos con facilidad. El entrenador debe enseñarles a tratar con normalidad este tipo de situaciones, sin faltar al respeto al rival, y más si es ganando por goleada. Les mostraremos que por muchas victorias que consigan no les garantiza una nueva victoria en el siguiente partido, que no conseguirán la victoria por ser mejores, sino por realizar un esfuerzo, que la competitividad sana es necesaria, que si no existiera no habría comparación y los niños no podrían superarse para intentar mejorar.

Es importante que los entrenadores enseñemos mediante el ejemplo. Los valores se transmiten a través de los valores de cada entrenador. Inculquemos a nuestros discípulos la orden de NO humillar, la recomendación general, de NO alardear de la enorme diferencia sobre el equipo rival. No originemos en los equipos rivales, cuando se produzcan situaciones de excesiva superioridad, un maratón de frustraciones. Midamos nuestras abultadas victorias, que nadie vuelva a derramar una lágrima por nuestra culpa, aunque, a veces, llorar es como limpiar un mal recuerdo, para volver a empezar. Que nuestra máxima sea enemiga de “lo más importantes no es ganar, sino humillar al enemigo” o “ganar machacando”, que los resultados NO traspasen la frontera de la humildad, impidamos que el portero rival se agache a recoger el balón de la portería en excesivas ocasiones, evitemos que la vergüenza del resultado de paso a la resignación.

Fomentar resultados abultados, arengar a tus pupilos a que pasen por encima del rival, es algo que sobra en un deporte, a veces, manipulado por padres o entrenadores que buscan la satisfacción personal del triunfo sin importarle las consecuencias. Recuerda que: la humillación es señal de pobreza interior, que ganar sin humillar es tan importante como saber perder, y que al final, una victoria humillante podría parecer una derrota.
 
Fuente: RSD Santa Isabel

miércoles, 30 de marzo de 2016

Valores en deporte colectivo: Compromiso, persistencia y ambición.

Solamente el compromiso individual hacia el esfuerzo grupal
 es lo que permite funcionar a un equipo, a una empresa o a una civilización 
(Vince Lombardi)

Los valores que, comúnmente, podemos observar en mayor o menor medida en un deportista de alto nivel, e incluso en los deportistas más amateurs o de deporte base debieran ser sin lugar a dudas estos tres: ambición, compromiso y constancia.
Probablemente estos tres pilares son la gran estructura que consolida y mantiene en pie a cualquier colectivo.

La ambición deberíamos centrarla en uno mismo, en el individuo, dejando a un lado la mal entendida envidia lo que permitirá fijar al deportista objetivos más atractivos y sobre todo alcanzables. Para que la ambición se pueda cocinar y relanzar es necesaria la motivación. La ambición es lo que nos permite querer un poco más, ir más allá, crecer, mejorar. Un peligro a tener en cuenta será cuando ponemos la ambición en funcionamiento no confundirla con el hecho de obtener resultados concretos, sea como sea.



Quizá incluso más importante que la ambición irrumpe en un colectivo el concepto de compromiso. No confundamos implicación con compromiso. En el deporte no basta hablar de implicación y compromiso; si nos centramos en deportista de alto nivel veremos que los buenos están implicados, los muy buenos comprometidos, pero los mejores mantienen un estilo de vida.

Para que el compromiso aflore y se consolide en un colectivo o equipo deberíamos superar y conseguir las siguientes claves:


a) El deportista debe creer realmente en las posibilidades de éxito del equipo. 

b) Autoconocerse muy bien, identificar los puntos fuertes y puntos de mejora tanto en sí mismo como en el resto para afrontar las acciones necesarias para mejorar y ayudar a mejorar. 

c) Reconocimiento y crítica. Es el soporte en el que el deportista se debe apoyar emocionalmente y en el que debe encontrar un reconocimiento a su labor independientemente de resultados.

Por último encontramos a la constancia fundamentada en la persistencia y la perseverancia, en la autodisciplina.  Pero la constancia debe buscar la flexibilidad asumiendo el error como una oportunidad de mejora y no como un fracaso.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Motivación vs. frustración deportiva

La motivación, evidentemente, es simplemente aquello que nos impulsa a realizar una acción. Este concepto trasladado a jóvenes deportistas es decisivo para que éstos realicen una actividad deportiva que normalmente les va a exigir esfuerzo, sacrificio y sobre todo, constancia. Si además lo "edulcoramos" con concentración e intensidad, la motivación será siempre necesaria. Pero no siempre está presente apareciendo momentos de apatía, desgana e incluso indolencia.

A la hora de comenzar estos proyectos de deportistas en una disciplina determinada, existe una gran motivación a no ser que, esos pobres niños, estén obligados en cierta manera por sus papás o mamás a ser futbolistas, atletas o waterpolistas sin que el niño sepa de qué va la historia.
Esta motivación de partida es una gran oportunidad para el entrenador para poder llevar a cabo su tarea, es algo así como cuando se cambia de entrenador y todo el mundo está expectante o como cuando se comienza una temporada nueva.

Pero creo que lo primero que hay que preguntarse es ¿por qué los niños  y niñas practican deporte?. Normalmente la respuesta de todos es porque les gusta y les divierte y además porque están con amigos. Y aquí debería estar la máxima prioridad de los educadores deportivos por encima de cualquier otra aunque debería incluirse la de mejorar sus habilidades deportivas y ayudar en su crecimiento y salud.

El problema comienza cuando el técnico deportivo debe mantener esa motivación cuando los propios deportistas ven que la comparación que existe entre su modelo deportivo (Messi, Kobe Bryant, Usain Bolt, Djokovic...) y las acciones que ellos realizan es muy grande y que su aprendizaje es muy lento. Ahí es cuando lo fácil es que aparezca la frustración que suele estar acompañada no de malos entrenamientos sino de malos resultados competitivos y partidos donde la derrota es amplia. Esa frustración que normalmente les llega también a los padres y madres y propicia un problema, si cabe, mayor. Si el entrenador es profesional y sabe que su rol es exclusivamente de educador deportivo y no de contable de goles, canastas y puntos de la clasificación, entonces el problema no existirá. Solamente deberá tener las herramientas y recursos necesarios para transmitir a sus deportistas el objetivo para el qué están en realidad cada día entrenando. 

El querer parecerse a los mejores deportistas puede ser un buen acercamiento inicial al aprendizaje como objetivo, pero realmente el aprendizaje modelado debe estar basado en objetivos mucho más cercanos para que desaparezca la hipotética frustración.

La otra gran pata de la mesa acerca de la motivación reside en la autoestima que no es otra cosa que la percepción y sentimientos dirigidos hacia nosotros mismos que influyen en nuestro carácter y en nuestro comportamiento.
Un entrenador puede influir en la autoestima de sus pupilos escuchando sus necesidades, utilizando contenidos del entrenamiento acordes al nivel de sus chicos para que ellos perciban la mejora aunque sea mínima; resaltando sus cualidades y en lo que han mejorado. Si el entrenamiento o los partidos se basan en recalcar solamente los errores, la autoestima del niño estará en niveles muy bajos. Si se le da importancia a los resultados de las competiciones o las "malvadas clasificaciones" en deporte de iniciación entonces es cuando aparece la frustración irreversible.

Los cuatro puntos decisivos para "regar" continuamente la motivación del joven deportista deberían ser:

- Siempre debe haber objetivos colectivos claramente definidos mejor a corto plazo que a largo.
- Establecer objetivos individuales basados en lo cualitativo y no en lo cuantitativo.
- Que ambos objetivos (individuales y colectivos) dependan unos de otros.
- Que conseguir objetivos individuales comporte conseguir el objetivo grupal.


jueves, 9 de julio de 2015

Gestión del error en la actividad deportiva

"Aprender de tus errores te hace inteligente; 
aprender de los errores de los demás, te hace un genio"

Hay situaciones durante la competición en las que el deportista en lo único que piensa es en “no fallar” la acción técnica que tiene delante. Este pensamiento, aparentemente correcto, puede tener consecuencias muy negativas sobre la actitud y concentración del jugador. Aquí es donde el mayor nivel de inteligencia emocional va a ayudar a gestionar de mejor forma no sólo ese error sino también como asumir posteriormente sus consecuencias.

Errores de concentración: Cuando el jugador está centrado en “no fallar”, la mente está pensando en el fallo. Ejemplo: Si yo le digo: “no pienses en un coche amarillo”. ¿En qué pensó? Lo más probable es se haya imaginado un coche amarillo. La causa es que el deportista no está indicando a la mente lo que tiene que hacer, sino lo que no tiene que hacer.

Se llama inteligencia emocional a la capacidad de controlar las emociones para poder ser lo más productivo posible en la actividad que estemos realizando. Esta capacidad cada vez es más relevante en el ámbito deportivo. Se sabe de la importancia de la actividad física como efecto antidepresivo pero aún no se acaba de sacar rendimiento suficiente a la inteligencia emocional para la mejora del éxito deportivo.
Hablando de emociones, lo ideal en el deporte es el control sobre ellas para conseguir el adecuado equilibrio que nos pueda hacer perder el control ante la situación que tengamos que afrontar. El psicólogo americano Goleman afirma que las personas que tienen que luchar con mayores batallas emocionales tienen menor capacidad de concentración y de pensar con claridad, por lo que son menos eficaces en su vida diaria.

La inteligencia emocional está formada por cuatro habilidades:

a) La habilidad de reconocer nuestras emociones para saber etiquetarlas y ponerles nombre.

b) Ser capaces de producir emociones que faciliten el pensamiento.

c)  Entender nuestros cambios emocionales.

d) Dirigir y manejar las emociones tanto positivas como negativas. 


Si somos aptos en estas cuatro habilidades podemos considerar que tenemos todos los instrumentos para conseguir el éxito en la vida tanto en el ámbito laboral como en el académico y en el deportivo.

Tradicionalmente, los programas de preparación del deportista para el alto rendimiento han concedido mucha más importancia al progreso técnico y a la mejora de la forma física que al desarrollo de los factores psicológicos. Sin embargo, las múltiples exigencias de la competición, el elevado nivel de compromiso personal y la necesidad de rendir siempre al máximo han hecho que la preparación psicológica del deportista se convierta en algo tan necesario como puedan serlo la
preparación física o la preparación técnica.

La Inteligencia Emocional y el Deporte están íntimamente relacionados, hasta tal punto que muchas de las técnicas de relajación, concentración, visualización son compartidas y, así, cada vez más, los clubes, las federaciones e incluso los entrenadores están contando más con profesionales para que implanten estas técnicas y mejorar así el rendimiento de los deportistas. 

Esta aparición de la inteligencia emocional en los deportistas puede provocar menos bajas deportivas, aumento del rendimiento deportivo y menos abandonos en plena competición, lo que hace que sea motivo de interés de estudio tanto para el mundo deportivo como para la sociedad en general.

Las emociones producen una alteración fisiológica en el organismo donde cada una juega un papel especial modificando la realidad presente. Nuestro cerebro recoge la experiencia, comparando y asociando lo que pasa en el presente con situaciones pasadas emitiendo una orden para actuar de la misma manera conocida. La memoria explora lo que ocurrió en el pasado con lo que pasa en el presente. Sólo basta que algunos elementos sean percibidos y asociados para despertar reacciones que fueron grabadas tiempo atrás.

Las emociones, inducidas por componentes neuro-químicos, producen cambios psico-fisiológicos que alteran las funciones respiratorias, cardiovasculares y otras respuestas corporales. Todo esto te pasa en milésimas de segundo sin que te des cuenta ante situaciones de peligro. Imagínate con todo ese cambio físico interno cómo puedes estar concentrado y listo para el juego. En el deporte ponemos en juego nuestras habilidades para obtener resultados, pero muchas veces las aplicamos mal, dejando que la emoción nos inhiba en la acción.

Por todo esto, el manejo de situaciones es un entrenamiento importante de todo deporte, tanto de riesgo como de competencia y tenemos que aprender a trabajar con ellas para saber diferenciarlas. Tener una visión clara, y poder trabajar sobre la realidad presente ante nuestras limitaciones, admitiendo el error humano y trabajando sobre ello.

domingo, 26 de octubre de 2014

Recuperarse tras una carrera decepcionante. (Apuntes para un runner "Ave Fénix")




Gastamos mucho tiempo y energías preparando nuestras carreras y ponemos todo nuestro empeño en conseguir nuestro objetivo, ¿ Que sucede si, después de 5 ó 6 meses de entrenamiento constante, consiguiendo superar con éxito carreras previas a nuestro objetivo, simplemente fracasamos ?.
Seguro que te sentirás mal contigo mismo,
pero no durante mucho tiempo. Puedes recuperarte y correr bien otra vez. Cómo conseguirlo?
Superar la decepción :

La primera cosa que se debe hacer después de una carrera decepcionante, es reflexionar sobre lo que falló en la carrera y las razones por las que no salió bien. Pero tampoco deberíamos dedicarle demasiado tiempo a esta reflexión, y sin permitir que esto nos hunda. Si tu objetivo es correr mas rápido, aumentaras la posibilidad de conseguirlo si llegas a la salida sin ningún lastre de la última carrera.
Investigar el problema :

Una vez que hayas aparcado tu decepción a un lado, vuelve a tu calendario de entrenamiento. Empieza por el día de la carrera, y vuelve hacia atrás, busca las pistas que te lleven a la causa, una mala carrera no tiene por qué suceder siempre el día de la carrera.
Planear paso a paso :

Debemos marcarnos objetivos realistas, como decía Emil Zatopek "No puedes saltar a un segundo piso sin la ayuda de una escalera. Cuando te marcas tu objetivo demasiado alto, y no consigues realizarlo, entonces tu entusiasmo se convierte en amargura. Inténtalo con un objetivo que sea razonable y llega hasta él de forma gradual.". Puedes establecer tres pasos para establecerte los objetivos en las carreras :

a/ Un objetivo factible. Puedes elegir un tiempo de carrera que hayas conseguido en un pasado no muy lejano.

b/ Un objetivo medio posible. Este debería ser alcanzable pero estimulante.

c/ Un objetivo de ensueño. Este es el único que no debes comentar. Este último objetivo dejará de parecer ridículo después de que hayas superado los dos anteriores.
Darse un descanso :

La mayoría de los corredores vivimos dedicados a nuestra pasión. Ponemos mucho en nuestro deporte, y, lógicamente, esperamos otro tanto a cambio. Pero algunas veces, en nuestro exceso de celo, intentamos trabajar constantemente. Asumimos cargas de entrenamiento cada vez más duras, por lo general, con el propósito de mejorar mas rápidamente nuestros resultados en las carreras. Pero el cuerpo, y también la mente, no pueden trabajar constantemente. Ambos necesitan un descanso de vez en cuando.

Cuando rehusamos descansar, el resultado se traduce en lesiones, enfermedades, un largo letargo físico y mental, o en actuaciones pobres en las carreras.. Se supone que aprendemos de nuestros errores. Por lo tanto, programa tus periodos de descanso. No solo un día o dos, sino varias semanas de recuperación en las que no correras en absoluto. Se trata de recargar las pilas. El cross training (nadar, bicicleta, etc.) puede ser útil en este proceso manteniendo lejos esa voz que nos dice "vas a perder tu buena forma física". El mejor momento para llevar este descanso es justo después de una competición larga y dura. el Maratón.
Probar con algo nuevo :

Si estas empezando a sentirte cada vez más frustrado con tus resultados en una determinada distancia, prueba con una nueva. Por ejemplo, estas intentando bajar de 35 minutos en 10 km., pero siempre te has quedado entre los 35:30 y 35:40. Olvídate de los 10 km. por un momento y prueba con una distancia diferente.

Pero si es el cronometro el que te crea problemas, prescinde de él por una temporada. El simple hecho del esfuerzo y de decir " he terminado" es más importante que los números de tu cronometro.

Dominar el Maratón :

El Maratón es, con diferencia, la carrera con mayor potencial para el desastre entre las competiciones de distancia. Implica demasiadas variables, y la preparación del entrenamiento es una de ellas. No deberías de juzgar tu temporada de carreras únicamente por tus resultados en el Maratón. Si sucede que corres mejor Maratón de tu vida, enhorabuena, pero no esperes que suceda todas las veces.
Salir fuera de la ciudad :

Algunas veces caemos en la tentación de medirnos con nuestros propios compañeros de carreras. Pero si competimos con la misma gente de forma habitual, correremos el riesgo de asumir nuestra posición en una preconcebida ley del mas fuerte. Un claro ejemplo, pensando "nunca batiré a mengano, así que quizás no debería estar delante de él en la carrera", o al contrario, "Siempre gano a fulano, así que, ¿ por que esta hoy delante de mi ?". Se dan este tipo de comparaciones con gran facilidad. Pudiendo obligarnos a condicionar nuestro ritmo en función de ellas.

Entonces, cambia de habito, corre fuera de tu ciudad, escoge alguna o algunas carreras fuera de tu ciudad y podrás concentrarte más en el acto puramente físico de correr.
Intentar la aproximación a un entrenador :

Otras veces lo que no funciona en tu carrera es que estas demasiado metido en ella.. ¿ Estas entrenando  duro, o quizás no tanto ?, ¿ Y si se trata de un exceso de competiciones ?, Incluso los corredores de elite caen víctimas de estas trampa. Un entrenador te puede ayudar a evitar las trampas del entrenamiento y de la competición. Si tienes en tu haber una lista de carreras decepcionantes, y sospechas que la falta de una dirección en tu propio programa puedes ser parte del problema, entonces puede que un entrenador sea parte de la respuesta.
Entrenar tu cerebro :

Tu puedes programar tu cerebro para el éxito o el fracaso Un ejemplo claro seria, dos corredores se presentan en una competición y encuentran que el trayecto es extremadamente inclinado. Uno de ellos piensa enseguida "mi tiempo no será bueno", la imagen que el corredor imprime en su cerebro es la de un recorrido largo, difícil y tortuoso. Pero el otro corredor piensa "mi resistencia es sólida, y estoy preparado para las cuestas". Este corredor imprime a su cerebro una imagen de escalada suave y controlada.

Por supuesto este ultimo corredor será el que actuara mejor. Si te concentras en el acto de correr mas que en cualquier otro resultado, como por ejemplo ganar a los del grupo de tu edad, puedes evitar algunas dificultades mayores. No caigas en la trampa de concentrarte en un resultado, para luego relacionar tu propio mérito con ese resultado.

Los grandes corredores visualizan una buena carrera, se dibujan así mismo tomando una salida limpia y buena, entrando en su ritmo y tirando fuerte al final de la carrera. Es una sencilla técnica mental que todos los corredores pueden incorporar como parte de sus rutinas de calentamiento.
El factor miedo :

Se supone que los nudos deben estar en los cordones y no en u estomago. Si sospechas que los nervios a la carrera fueron un factor que contribuyo a que tu actuación en la competición no fuera buena, entonces, toma los pasos necesarios para evitarlo :

a/ El primer paso es reconocer que incluso los mejores corredores experimentan los nervios previos a la carrera. No hagas hincapié en estos sentimientos, pero tampoco los niegues.

b/ El segundo paso es diseccionar tus sentimientos de miedo. Salvo excepciones, no suele tratarse mas que de una sencilla aprensión. El fallar puede suponer una maravillosa lección.

c/ El tercer paso es darte cuenta que puedes utilizar el miedo a tu favor. El miedo es un gran motivador. Los corredores experimentados aprenden como enfocar este miedo y obtener adrenalina, in combustible que se pone en marcha con el simple pistoletazo de salida.

El truco esta en mantener los nervios previos a la carrera a unos niveles controlables. La rutina de calentamiento puede ser aquí de gran ayuda. Una vez que te hayas comenzado el calentamiento y los estiramientos, los nervios irán desapareciendo mientras te vas acercando a la línea de salida.
Cada uno corremos para encontrar algo acerca de nosotros mismos. Las malas carreras suceden si, pero el planear y llevar a cabo el regreso a la competición siempre es mas provechoso que el hecho de maquillar un contratiempo ocasional.
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