viernes, 1 de enero de 2016

¿Entrenar sin desayunar? Mitos y leyendas

Todo deportista experimentado debe saber que por muy delgado que sea un deportista, hay reservas de grasa prácticamente ilimitadas almacenadas en el tejido adiposo. Nuestros músculos utilizan estas dos fuentes de energía simultáneamente. Los hidratos de carbono se usan principalmente al inicio de la carrera o entrenamiento y cuando la intensidad del ejercicio es alta. Las grasas empiezan a utilizarse a los 20-30 minutos después de iniciada la actividad y a intensidades de carrera moderadas-bajas.

Con el entrenamiento en ayunas lo que se pretende es que las reservas de glucógeno hepático (los hidratos de carbono almacenados en el hígado) estén bajo mínimos y de esta forma forzar al cuerpo a utilizar las grasas como combustible.

El entrenamiento en ayunas es aquel que se realiza tras varias horas sin ingerir alimentos. Puede realizarse a primera hora de la mañana, sin desayunar, o puede hacerse a media tarde, dejando pasar de 7 a 8 horas después de haber hecho un desayuno normal.

Y la clave de todo esto está aquí: cuando se consumen hidratos de carbono antes de realizar ejercicio se inactivan en el músculo los mecanismos de utilización de las grasas como fuente de energía y se favorece el uso de carbohidratos, mientras que si se inicia el entrenamiento con pocos hidratos de carbono disponibles, se facilitan los mecanismos catabólicos y el cuerpo empieza a utilizar las grasas con mayor rapidez.

La estrategia de entrenar en ayunas mientras se sigue una dieta alta en carbohidratos parece conseguir un aumento de la capacidad de músculo en utilizar las grasas como combustible, mientras que conserva su capacidad de almacenar y tirar del glucógeno muscular.

Por todo esto podemos encontrar las siguientes ventajas y beneficios:






miércoles, 23 de diciembre de 2015

Motivación vs. frustración deportiva

La motivación, evidentemente, es simplemente aquello que nos impulsa a realizar una acción. Este concepto trasladado a jóvenes deportistas es decisivo para que éstos realicen una actividad deportiva que normalmente les va a exigir esfuerzo, sacrificio y sobre todo, constancia. Si además lo "edulcoramos" con concentración e intensidad, la motivación será siempre necesaria. Pero no siempre está presente apareciendo momentos de apatía, desgana e incluso indolencia.

A la hora de comenzar estos proyectos de deportistas en una disciplina determinada, existe una gran motivación a no ser que, esos pobres niños, estén obligados en cierta manera por sus papás o mamás a ser futbolistas, atletas o waterpolistas sin que el niño sepa de qué va la historia.
Esta motivación de partida es una gran oportunidad para el entrenador para poder llevar a cabo su tarea, es algo así como cuando se cambia de entrenador y todo el mundo está expectante o como cuando se comienza una temporada nueva.

Pero creo que lo primero que hay que preguntarse es ¿por qué los niños  y niñas practican deporte?. Normalmente la respuesta de todos es porque les gusta y les divierte y además porque están con amigos. Y aquí debería estar la máxima prioridad de los educadores deportivos por encima de cualquier otra aunque debería incluirse la de mejorar sus habilidades deportivas y ayudar en su crecimiento y salud.

El problema comienza cuando el técnico deportivo debe mantener esa motivación cuando los propios deportistas ven que la comparación que existe entre su modelo deportivo (Messi, Kobe Bryant, Usain Bolt, Djokovic...) y las acciones que ellos realizan es muy grande y que su aprendizaje es muy lento. Ahí es cuando lo fácil es que aparezca la frustración que suele estar acompañada no de malos entrenamientos sino de malos resultados competitivos y partidos donde la derrota es amplia. Esa frustración que normalmente les llega también a los padres y madres y propicia un problema, si cabe, mayor. Si el entrenador es profesional y sabe que su rol es exclusivamente de educador deportivo y no de contable de goles, canastas y puntos de la clasificación, entonces el problema no existirá. Solamente deberá tener las herramientas y recursos necesarios para transmitir a sus deportistas el objetivo para el qué están en realidad cada día entrenando. 

El querer parecerse a los mejores deportistas puede ser un buen acercamiento inicial al aprendizaje como objetivo, pero realmente el aprendizaje modelado debe estar basado en objetivos mucho más cercanos para que desaparezca la hipotética frustración.

La otra gran pata de la mesa acerca de la motivación reside en la autoestima que no es otra cosa que la percepción y sentimientos dirigidos hacia nosotros mismos que influyen en nuestro carácter y en nuestro comportamiento.
Un entrenador puede influir en la autoestima de sus pupilos escuchando sus necesidades, utilizando contenidos del entrenamiento acordes al nivel de sus chicos para que ellos perciban la mejora aunque sea mínima; resaltando sus cualidades y en lo que han mejorado. Si el entrenamiento o los partidos se basan en recalcar solamente los errores, la autoestima del niño estará en niveles muy bajos. Si se le da importancia a los resultados de las competiciones o las "malvadas clasificaciones" en deporte de iniciación entonces es cuando aparece la frustración irreversible.

Los cuatro puntos decisivos para "regar" continuamente la motivación del joven deportista deberían ser:

- Siempre debe haber objetivos colectivos claramente definidos mejor a corto plazo que a largo.
- Establecer objetivos individuales basados en lo cualitativo y no en lo cuantitativo.
- Que ambos objetivos (individuales y colectivos) dependan unos de otros.
- Que conseguir objetivos individuales comporte conseguir el objetivo grupal.


viernes, 28 de agosto de 2015

Cinco atletas que podrían quitarle el "Pichichi" a Cristiano Ronaldo


Tras el auténtico ridículo y el vergonzoso artículo del sitio web "90min"  sobre los futbolistas que podrían igualarse a Usain Bolt, Fernando Pallá de forma genial y  de modo sarcástico pero mucho más fundamentado que el patético periodista que juntó las letras para escribir tan irrisorio parrafillo; desarrolla un gran artículo con el que se le tendría que caer la cara de vergüenza al que permitió publicar dicha pantomima. El artículo en cuestión es: 

Cinco atletas que podrían pelearle el “Pichichi” a Cristiano Ronaldo (Reflexión de Fernando Pallá Gómez)

      CHRISTIAN TAYLOR
Resultado de imagen de christian taylorEl estadounidense, Campeón del Mundo de Triple Salto, tiene una mejor marca de 18,21 metros. Por lo tanto, es capaz de cubrir la distancia entre el centro del campo y el borde del área en apenas seis o siete zancadas, lo que le permitiría desmarcarse fácilmente de sus defensores, sin incurrir en fuera de juego. No resulta difícil de imaginar, por tanto, a Taylor quedándose solo frente al portero rival en innumerables ocasiones a lo largo de cada partido.


MUTAZ ESSA BARSHIM
El qatarí es capaz de flexionar su cuerpo por la cintura a una altura de más de 2,40 metros sobre el suelo, para superar el listón del Salto de Altura. Esto significa que el bueno de Mutaz posee un salto vertical de unos 120 centímetros. De acuerdo con “AS”, se ha medido el salto de Cristiano Ronaldo en 78 centímetros. Es decir, no hay futbolista en el mundo capaz de disputar un balón por alto a Barshim, que podría inflarse a marcar goles de cabeza a la salida de los saques de esquina.


         MO FARAH
El múltiple medallista olímpico es también plusmarquista europeo de Media Maratón, lo cual significa que es capaz de correr durante una hora a más de 20 kilómetros por hora. Es bastante habitual ver flaquear a muchos futbolistas en el tramo final de los partidos. Farah, por el contrario, seguiría corriendo como una bala, lo cual le permitiría irse muy fácilmente de sus defensores, menos habituados a correr largas distancias.


ASHTON EATON
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El atleta más completo del mundo es, además, muy guapo y posee unos imponentes abdominales, por lo que no hay nada que nos impida pensar que podría tratar de tú a tú a CR7 dentro del rectángulo de juego.


USAIN BOLT
¿Y qué podemos decir del mejor y más carismático atleta de los últimos tiempos? El jamaicano ha demostrado en Juegos Olímpicos y Campeonatos del Mundo una condición física propia de los mejores astros del balón. A poco que mejorase su tono muscular, y con su 1,95 metros de estatura, quizá sea el más capacitado para disputarle el trono al crack portugués.

lunes, 27 de julio de 2015

La Revolución Industrial Deportiva actual

Cada día me parece más claro. Estamos en plena Revolución Industrial Deportiva en España. Sorprendentemente el auge brutal del deporte popular de forma espontánea en este país ha ido paralelo a la crisis económica que sigue acechando cada ciudad y cada pueblo de nuestra geografía. La aparición de tal crisis económica fue sumando y agregando de forma rigurosa militantes al deporte popular, al deporte espontáneo, al deporte creativo y a la actividad física recurrente y adaptable al status social de cada cual y de cada uno.

Sin entrar en aquella frase de "Hola soy Español a que quieres que te gane" que nos ha hecho sentirnos creciditos con las victorias de Nadal, Gasol, Belmonte o las selecciones de deportes colectivos, el ciudadano medio español ha decidido pasar a ser protagonista y capitán del destino de su salud y cultura física.

Según el CSD, cerca de 17 millones de personas mayores de 14 años, hacen deporte en España. Con la fiebre del running y del padel, desde 2005 hasta 2015, la práctica deportiva de la población española entre los 15 y los 65 años, ha subido 9 puntos porcentuales. Un incremento que no es otra cosa que una gran noticia para salud presente y futura de nuestro país.

Hace cinco años, las actividades estrella por autonomasia se centraban en los gimnasios mediante actividades como pilates, yoga, spining y demás actividades aeróbicas y de cardio de bajo impacto. Sin que haya descendido el incremento en estas actividades, sorprendemente, el running y el padel les han superado. La cultura física ha crecido, la motivación y el interés por la práctica deportiva casi se ha duplicado en cinco años pero también se ha elevado de forma exponencial la preocupación,la apuesta y la inversión en salud, nutrición y prevención. Quizá España haya llegado a la mayoría de edad en deporte-salud, dejando atrás la etapa de la cultura deportiva basada en el 'Marca' o en el 'As'.

La irrupción de esta motivación social, no sé si espontánea o basada en un porqué, puede ser paralela a la llegada de mayor información sobre salud, la creación de instalaciones y material deportivo más accesible y entendible, la constante aparición de la interconexión en redes sociales de eventos y plataformas de salud y deporte. Es una auténtica REVOLUCIÓN INDUSTRIAL DEPORTIVA.

La autopercepción de la estética, del peso y del sobrepeso está ayudando mucho en esta revolución junto al entendimiento de que la salud solamente llega a través de las vías de la actividad deportiva, de la nutrición y de la prevención.

Mucho está ayudando también que haya posibilidades de práctica de forma desinstitucionalizada, es decir, por parte propia, con amigos, con grupos informales; nada de federaciones y sin demasiado carácter competitivo. Es el deporte del reto personal basado en desafíos sociales de salud, de entretenimiento y, de, al fin y al cabo, felicidad deportiva.    

viernes, 17 de julio de 2015

Longevidad de los deportistas de resistencia vs. "resto del mundo"



De todas las cosas que se cuentan de los ciclistas profesionales, hay al menos una de la que se pueden sentir orgullosos realmente, la constatación de que, en efecto, el suyo es un oficio del pasado, un deporte antiguo, lento y moroso de desarrollo, anacrónico en esta época ciberglobalizada.

Tan antiguo, tan antiguo que, según numerosos estudios sobre los efectos de la actividad física sobre el envejecimiento y la salud, es la vida de ciclista (y también la de maratoniano, la de triatleta y la del esquiador de fondo, o cualquier deportista de resistencia) la que más se asemeja a la del ser humano del paleolítico, o sea, al modo de vida que nuestro organismo sigue considerado el ideal. Haber corrido el Tour o varios maratones es sinónimo de longevidad. Las prácticas de resistencia son mejores que las de potencia para este efecto. El ejercicio de resistencia extenuante aumenta la esperanza de vida: lo llevamos en los genes.

Durante siglos, la creencia popular ha sido que el deporte de competición era malo para la salud y reducía la esperanza de vida. Los fisiólogos del ejercicio han llegado a la conclusión contraria: es más probable que viva más años quien en su juventud ha participado en alta competición deportiva, y cuanto más de resistencia sea la especialidad, más aún.

"Genéticamente, los habitantes del siglo XXI seguimos siendo ciudadanos del paleolítico, así que los que un estilo de vida más activo lleven, más vivirán", dice Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología de Universidad Europea de Madrid. "Menor riesgo de enfermedades crónicas sufrirán, como lo prueban los deportistas de resistencia".

En el paleolítico, el ser humano cazador-recolector se pasaba el día corriendo, en movimiento, y tenía un gasto energético cotidiano de más de 3.000 calorías y su ingesta alimenticia era similar, con lo que la obesidad no existía. Mientras, en la sociedad actual, tan sedentaria, nuestro gasto medio es de solo el 38% respecto al paleolítico, y seguimos consumiendo 3.000, con lo cual la obesidad es inevitable.

Se dice que el deporte de élite no es sano, pero ¿cuál es la evidencia científica que sustenta tal afirmación? ¿Viven menos los deportistas de élite?. Los datos publicados parecen indicar que los deportistas de élite que han practicado pruebas de resistencia viven de uno a cuatro años más que las personas de edad comparable y similar lugar de nacimiento. En cambio, los deportistas que practican deportes de potencia (lanzadores, levantadores de pesas) tienen menor expectativa de vida.

Se ha sugerido que la disminución de la expectativa de vida de algunos deportistas en el pasado pudo estar relacionada con el dopaje. Entonces: ¿es malo o no el deporte de élite? Los ancianos que fueron deportistas de élite en disciplinas de resistencia tienen más riesgo de sufrir fibrilación auricular (tipo de arritmia). En cualquier caso, es mucho más peligroso para la salud y la calidad de vida no hacer deporte que practicar una hora de ejercicio cada día.

En el paleolítico se modeló nuestra huella genética, y los ciclistas, que son unos exagerados, miles de años después no solo la mantienen, sino que la han corregido para aumentarla. "Durante una etapa del Tour un ciclista puede gastar hasta 6.000 u 8.000 calorías", dice Alejandro Lucía. "Por mucho que coma es muy difícil, claro, que recupere lo gastado, así que acaban el Tour en los huesos". Muy delgados, y a la vez muy sanos. Tan sanos que, según un estudio llevado a cabo a por el departamento de Fisiología de la facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, ser corredor del Tour es sinónimo de longevidad y calidad de vida. Ejemplo claro es el de Federico Bahamontes, el ganador del Tour del 59, enhiesto y vivo como un chopo, sano como un toro, llevando una vida plena en todos los sentidos a los 82 años.

El resultado es espectacular. Mientras el índice de supervivencia de la población general es del 50% a los 73,5 años, casi el 70% de los participantes del Tour aún estaban vivos a esa edad, y el índice del 50% lo alcanzaban a los 81,5 años, lo que significa, según los autores, un 17% de incremento en longevidad media.

En un estudio genético con 100 deportistas de fondo (maratonianos de élite, ciclistas profesionales) y 100 personas sanas como grupo de control, se observó que los dos grupos tenían el mismo genotipo en lo referente a enfermedades (aunque, el estudio estaba limitado a solo 33 polimorfismos). En efecto, no hay evidencia de que los mejores atletas de resistencia del mundo estén predispuestos genéticamente para tener menos enfermedades. Así, la asociación entre esperanza de vida y práctica del deporte de fondo no está inflenciada por la selección genética, si no es la genética, es necesario, por tanto, hablar de estilos de vida: parece que los ex-atletas fuman menos, beben menos alcohol y tienen una dieta más saludable. Y también se mantienen físicamente más activos, siguen practicando ejercicio, lo que sí que está ligado con una vida más larga: no hay duda de los beneficios para la salud que suponen una vida activa: niveles de forma cardiorrespiratoria de moderados a altos producen un pronóstico muy favorable sobre el riesgo general de enfermedad y muerte. Y eso incluye a enfermos de diabetes, de síndrome metabólico y cáncer.

jueves, 9 de julio de 2015

Gestión del error en la actividad deportiva

"Aprender de tus errores te hace inteligente; 
aprender de los errores de los demás, te hace un genio"

Hay situaciones durante la competición en las que el deportista en lo único que piensa es en “no fallar” la acción técnica que tiene delante. Este pensamiento, aparentemente correcto, puede tener consecuencias muy negativas sobre la actitud y concentración del jugador. Aquí es donde el mayor nivel de inteligencia emocional va a ayudar a gestionar de mejor forma no sólo ese error sino también como asumir posteriormente sus consecuencias.

Errores de concentración: Cuando el jugador está centrado en “no fallar”, la mente está pensando en el fallo. Ejemplo: Si yo le digo: “no pienses en un coche amarillo”. ¿En qué pensó? Lo más probable es se haya imaginado un coche amarillo. La causa es que el deportista no está indicando a la mente lo que tiene que hacer, sino lo que no tiene que hacer.

Se llama inteligencia emocional a la capacidad de controlar las emociones para poder ser lo más productivo posible en la actividad que estemos realizando. Esta capacidad cada vez es más relevante en el ámbito deportivo. Se sabe de la importancia de la actividad física como efecto antidepresivo pero aún no se acaba de sacar rendimiento suficiente a la inteligencia emocional para la mejora del éxito deportivo.
Hablando de emociones, lo ideal en el deporte es el control sobre ellas para conseguir el adecuado equilibrio que nos pueda hacer perder el control ante la situación que tengamos que afrontar. El psicólogo americano Goleman afirma que las personas que tienen que luchar con mayores batallas emocionales tienen menor capacidad de concentración y de pensar con claridad, por lo que son menos eficaces en su vida diaria.

La inteligencia emocional está formada por cuatro habilidades:

a) La habilidad de reconocer nuestras emociones para saber etiquetarlas y ponerles nombre.

b) Ser capaces de producir emociones que faciliten el pensamiento.

c)  Entender nuestros cambios emocionales.

d) Dirigir y manejar las emociones tanto positivas como negativas. 


Si somos aptos en estas cuatro habilidades podemos considerar que tenemos todos los instrumentos para conseguir el éxito en la vida tanto en el ámbito laboral como en el académico y en el deportivo.

Tradicionalmente, los programas de preparación del deportista para el alto rendimiento han concedido mucha más importancia al progreso técnico y a la mejora de la forma física que al desarrollo de los factores psicológicos. Sin embargo, las múltiples exigencias de la competición, el elevado nivel de compromiso personal y la necesidad de rendir siempre al máximo han hecho que la preparación psicológica del deportista se convierta en algo tan necesario como puedan serlo la
preparación física o la preparación técnica.

La Inteligencia Emocional y el Deporte están íntimamente relacionados, hasta tal punto que muchas de las técnicas de relajación, concentración, visualización son compartidas y, así, cada vez más, los clubes, las federaciones e incluso los entrenadores están contando más con profesionales para que implanten estas técnicas y mejorar así el rendimiento de los deportistas. 

Esta aparición de la inteligencia emocional en los deportistas puede provocar menos bajas deportivas, aumento del rendimiento deportivo y menos abandonos en plena competición, lo que hace que sea motivo de interés de estudio tanto para el mundo deportivo como para la sociedad en general.

Las emociones producen una alteración fisiológica en el organismo donde cada una juega un papel especial modificando la realidad presente. Nuestro cerebro recoge la experiencia, comparando y asociando lo que pasa en el presente con situaciones pasadas emitiendo una orden para actuar de la misma manera conocida. La memoria explora lo que ocurrió en el pasado con lo que pasa en el presente. Sólo basta que algunos elementos sean percibidos y asociados para despertar reacciones que fueron grabadas tiempo atrás.

Las emociones, inducidas por componentes neuro-químicos, producen cambios psico-fisiológicos que alteran las funciones respiratorias, cardiovasculares y otras respuestas corporales. Todo esto te pasa en milésimas de segundo sin que te des cuenta ante situaciones de peligro. Imagínate con todo ese cambio físico interno cómo puedes estar concentrado y listo para el juego. En el deporte ponemos en juego nuestras habilidades para obtener resultados, pero muchas veces las aplicamos mal, dejando que la emoción nos inhiba en la acción.

Por todo esto, el manejo de situaciones es un entrenamiento importante de todo deporte, tanto de riesgo como de competencia y tenemos que aprender a trabajar con ellas para saber diferenciarlas. Tener una visión clara, y poder trabajar sobre la realidad presente ante nuestras limitaciones, admitiendo el error humano y trabajando sobre ello.

martes, 7 de julio de 2015

La grandes diferencias entre 'Cancellaras' y 'Neymars'

La gravedad de la lesión vertebral está dada principalmente porque en su interior, la columna vertebral encierra el tallo medular y éste se puede lesionar, ocasionando graves secuelas que pueden ser irreversibles. Felizmente, éstas son de menor frecuencia comparadas con aquéllas que afectan sólo el aparato osteoligamentoso de la columna vertebral. Parece que esto es lo que le ha pasado al 'rodador' suizo Fabian Cancellara. Tras la espectacular caída en la tercera etapa del Tour, el veterano ciclista que portaba el maillot amarillo, completo más de cincuenta kilómetros con dos fracturas vertebrales en zona lumbar. Parece un tópico que un ciclista a pesar de tener un hombro dislocado, una mano fracturada o como en este caso, dos vértebras dañadas, tire de pundonor, sacrificio y una sobredosis de control mental e intente acabar su trabajo diario. 

Las comparaciones son odiosas, sobre todo desde el punto de vista técnico, pues el cíclico pedaleo de Cancellara sentado en su sillín no tiene que ver con acciones más acíclicas y de esfuerzos biomecánicos más complejos como se pueden encontrar en deportes colectivos. Pero el tema no es ese, sino el del autocontrol y conocimiento mental y corporal, el de saber sufrir, el "antiteatro" e ir en contra de la "sobreactuación" deportiva.

Esos deportistas que al leve contacto de un rival se dejan caer y empiezan a rodar sobre si mismos y se llevan las manos a la cara pidiendo ayuda celestial e incluso médica y fisioterapéutica, mientras entre los dedos de sus manos intentan ver la reacción arbitral para sacar beneficio y para que un rival, compañero de trabajo, sea sancionado impunemente, esos deportistas (profesionales) viendo ayer la acción de Cancellara se les debe caer la cara de vergüenza, del mismo modo que aquellos que no son capaces de completar su tiempo de juego en el campo por un golpecillo en el gemelo.

No son comparables, insisto, unos deportes y otros, por sus esfuerzos, por sus significados sociales, por las repercusiones mediáticas, por el respeto entre deportistas, pero si comparamos profesionalidad la distancia es galáctica y el ciclismo es mucho más pariente del rugby que de un fútbol que, en este aspecto, tiene mucho que aprender.
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