jueves, 12 de octubre de 2017

Un día nutricional y deportivo correcto

 Resultado de imagen de dia nutricional perfecto 




















7.30 . Me levanto y bebo zumo de un limón en ayunas con una rodaja de raíz de jengibre fresca y otra de raíz de cúrcuma, son antiinflamatorios naturales.
Entrenamiento matinal: 10 minutos de yoga, circuito de ejercicios en casa para activar el metabolismo o pequeña carrera suave de 30 minutos
8:30 . Desayuno: Manzana fresca y un bol pequeño de requesón o yogur natural orgánico con frutos secos naturales y frutas del bosque frescas.
11:30-12:00 .  Infusión de manzanilla con limón ó té verde con limón. Un fruta de temporada, 3 onzas de chocolate negro 85% o un pincho de tortilla pequeño si tengo hambre.
13:30 . Entrenamiento mediodía de 45-60 minutos en la piscina, carrera, bici, etc. alterno cada día.
14:30 pm. Comida: primer plato de ensalada, o verdura cocida, segundo plato de pollo, o pescado a la plancha. Y 2-3 veces a la semana un plato único de legumbres con un poco de todo.
17:30 . Merienda: fruta de temporada, 1-2 onzas de chocolate negro y si tengo mucha hambre, un puñado de frutos secos naturales sin tostar.
19:30 . Si no he entrenado a mediodía, hago un entrenamiento por la tarde corto pero de alta intensidad tipo boxeo, crossfit, etc.
21:30 . Cena: Si no tengo mucho hambre, como una ensalada completa variada, o tengo puré o sopa de verdura ya preparado en la nevera para combinar con un alimento proteico ligero como yogur, huevo duro, tortilla francesa. Si tengo hambre, como primer plato de verdura cocida y segundo de carne o pescado a la plancha alternado con la proteína de la comida.
23:45 . Si me entra el "gusanillo" antes de ir a dormir, me hago una infusión de jengibre y limón, o de rooibos con cáscara de naranja y canela. Y si aun así no se me pasa, me tomo un vaso de leche con cacao. Antes de dormir: 10 minutos de ejercicios hipopresivos y 5 minutos de yoga para desconectar y descansar bien.

 Más trucos:

1. Tengo siempre a mano frutos secos naturales como: nueces, almendras o pipas naturales sin tostar.
2.  Bebo mucha agua con zumo de limón natural. Me hidrata, es diurética y antiinflamatoria y me gusta el sabor ácido.
3. No paso de 3 onzas de chocolate negro 85% al día.
4.  Evito tomar pan salvo en días especiales y preferentemente en el desayuno. Cuido mucho el tipo de carbohidratos que como, apenas pruebo la pasta y afortunadamente no me gustan las galletas, bollería, pasteles, etc.
5. No suelo beber alcohol, es que no lo tolero por genética. En los días especiales si me gusta un vasito de vino tinto para disfrutar de la comida con familiares y amigos.
6. Bebo muchas infusiones diferentes a lo largo del día. Me calman la ansiedad, hidratan y evitan otros picoteos por ansiedad.
7. Me doy los caprichos los fines de semana porque tengo más tiempo para entrenar y quemarlos. Y porque siento que me los he ganado. Si he ido 3-4 horas a rodar con la bici de carretera el domingo por la mañana, me tomo un buen arroz y un helado. Disfrutando y sin mala conciencia. Si he ido a cenar y me he puesto las "botas", al día siguiente entreno en ayunas unos 45-50 minutos, y durante un día o dos, controlo lo que como hasta que la báscula vuelve a marcar mi peso normal.
8. Me peso una vez a la semana, los lunes. Y si he engordado, me pongo a "dieta" hasta que pierdo el kilo o par de kilos que me sobran. Generalmente, no tardo más de una semana si entreno bien, no tengo ansiedad.  
9.  Mi peso varía de invierno a verano. No sé por qué, pero en verano peso 3 kilos menos y tengo 1 talla menos. Me da rabia, porque aunque me cuide comiendo y entrenando, empiezo el año en enero con 3-4 kilos de más. Así que lo he aceptado y mientras que siga perdiendo los kilos y la grasa cuando llega el calor, no me agobia.
10. Entrenar en ayunas me va bien sólo un día a la semana, que los entrenamientos de alta intensidad son los que me ayudan a perder grasa y que cuando entreno para hacer maratones peso más porque retengo más agua y glucógeno en los músculos.

miércoles, 9 de agosto de 2017

El día que Bolt nos dijo adiós





Resultado de imagen de bolt dice adiosLos grandes campeones, como dicen de los sabios, de los héroes de las tragedias, saben cuando su llama se apaga y deben despedirse de lo que más quieren, y buscan ese momento. Intentan avivarla hasta el último segundo, pero, como intuyeron las noches sin sueño, la derrota les espera. Ninguno se salva. Ni siquiera Usain Bolt, que no ganó su última carrera, el 100m de los Mundiales de Londres. Ningún gran campeón del deporte ha sido capaz de dejarlo para siempre desde lo más alto. El tiempo, el peso del pasado, ellos mismos en nombre de rivales inesperados, les pueden siempre.

Bolt, en su apogeo dueño de la historia, de la física, de la velocidad y hasta de los rayos que asustan los días de tormenta, sucumbió en la pista de Londres. Su derrota tuvo el sonido de una poesía triste, la que rima con el ganador, Justin Gatlin, la sombra del sprint, con los abucheos que en la más sonora demostración de la capacidad de la masa humana de pasar de la exaltación y el gozo al llanto le dedicó el clamoroso público que abarrotó el Estadio Olímpico de Londres, vestido de verbena para la fiesta, cuando en las pantallas gigantes, tras unos largos segundos de espera y expectación, apareció el nombre de Gatlin, el viejo de 35 años y el pelo canoso y el chicle en la boca siempre, el menos deseado, como campeón, junto al tiempo de su triunfo, 9,92s. El invierno ha llegado, duro, para el atletismo.

Debajo del de Gatlin no apareció el nombre de Bolt, quien después de su mala salida habitual había laborado y sufrido para recuperar los metros perdidos y el tiempo que huía delante y se le escapaba más veloz que él por primera vez en su vida, había llegado a igualar a Gatlin, y hasta parecía que le había superado, tan grande era el deseo, sino el de Christian Coleman, el joven que llega, el chaval de 21 años que aún confiesa que para mejorar unas centésimas sus tiempos asombrosos (este año ha sido el más rápido del mundo, 9,82s) debería de dejar de comer las gominolas agridulces de Sour Patch Kids, su vicio. Coleman, el otro gran derrotado de la noche fresca londinense, a dos centésimas de Gatlin (9,94s), una menos que Bolt, tercero, por primera vez en su vida de atleta de 100m, una década, su último día (9,95s, al menos su mejor marca del año).

Hace un año, desde la altura de lo más alto del podio olímpico de Río de Janeiro Usain Bolt, el más grande del atletismo, tuvo el valor de anunciar que se retiraría en el Mundial de Londres, de donde se iría con su última medalla de oro. No hay gran campeón que no sienta el sabor amargo de la derrota, sin el dulce de las chuches que engañan, acechando que le impele a decir adiós ya. Bolt quizás lo sintió en Río, pero seguro que lo notó más fuerte que nunca unos instantes antes de comenzar la semifinal. La gente le aplaudía rabiando, como siempre, feliz, y él, con una mirada casi melancólica, las zapatillas purple & gold brillando en sus pies tan grandes, se acercó al centro de la recta y saludó. Menos de un minuto después, Coleman, 10 años más joven, 20 centímetros más bajo, un estajanovista del sistema del atletismo universitario de su país en la Universidad de Tennessee, le derrotó por primera vez en la tarde. Era la sexta derrota en la carrera del más grande. Anticipaba la última, la que le marcará para siempre, la inevitable e irrebatible. Unos minutos antes, en la pista de calentamiento, Gatlin, con la mirada siempre tirando a amargada y con un gorro de paseante de patio carcelario, correteaba por el césped mientras Bolt bromeaba haciendo fotos. Tímido en el fondo, el norteamericano no sabía cómo acercarse y lo hizo a lo bruto, chocando contra él por la espalda, como un compañero de instituto. Bolt se volvió, le reconoció. Sonrió y estiró la mano, los nudillos que chocó con los suyos Gatlin. La serie triunfante del jamaicano iniciada en agosto de 2008 (ocho oros olímpicos, 11 mundiales: un recorrido sin mancha) estaba a punto de acabar.

En el atardecer oscuro, todo eran presagios. Antes de la prueba, en la interminable tarde del estadio, esprintó un striker, tatuado en el pecho bien grande su mensaje, Peace & Love. Después de driblar a un segurata, fue reducido entre abucheos. Un ensayo de lo que sucedería poco después cuando Gatlin derrotó a Bolt por segunda vez en su vida, cuatro años después de la primera, la victoria cuyo deseo le mantenía vivo.

Justin Gatlin, de 35 años, fue lo que se llamaba el atletismo de antes de Usain Bolt. Campeón olímpico de 100m en Atenas 2004 y de 100m y 200m en el Mundial de Helsinki 2005, en 2006, dio positivo por segunda vez en su carrera. Estuvo suspendido cuatro años y regresó en 2010 más rápido que antes, cuando la testosterona le aceleraba. Fue el más duro rival del jamaicano en los Mundiales de Moscú y Pekín, donde Bolt ganó con su aliento caliente en la nuca. En Londres, el 5 de agosto de 2017, Gatlin le ganó por fin. El pasado ha regresado al atletismo como una venganza.

Gatlin sorprendió a Usain Bolt logrando el oro en los 100m de los Mundiales de Londres. El estadounidense se impuso en la final y el jamaicano se despidió en Londres de los 100 metros lisos con una medalla de bronce.

Usain Bolt salió retrasado, como es habitual, pero su remontada esta vez se quedo corta y no le valió para sumar el oro a los 12º que ya tenía en el palmarés. Sí lo hizo Gatlin, que también tuvo que ganar posiciones, y enmudeció al estadio cruzando la meta primero con 9,92s, por delante de su compatriota Coleman, que fue plata con 9,94 y del jamaicano, que solo pudo ser tercero (9,95s).

“Son cosas que pasan”

Con más lentitud y quizás con una carcajada fingida, detalles de gran actor, Usain Bolt se despidió (hasta que dentro de una semana corra el relevo) de la pista con una serie de posados con las bañaderas británica y jamaicana, y el público coreaba su "yusain bolt" con el ritmo de deseo y honor con el que se aplaude al equipo de fútbol que sufre una derrota honrosa o épica. Y si, por primera vez en 10 años, no pudo presentarse ante la prensa como campeón del mundo, no perdió la habilidad para manejarse con elegancia y grandeza. “Son cosas que pasan”, dijo el jamaicano, de 30 años, antes de dedicar todo su calor a Londres y al público que le admira. “Gracias, Londres, por tanto amor y si estoy decepcionado es porque hoy habríais merecido algo mejor de mí, pero así es la vida. Hice lo que pude pero la mala salida me ha hundido. Normalmente siempre mejora a lo largo de la competición, pero esta vez, no. Y es lo que me ha faltado. Lo demás estaba ahí”.

viernes, 16 de junio de 2017

Jugadores a seguir la pista en la Euro sub 21 y...los que se quedan fuera.

Esta Euro 2017 sub 21 deberá acabar de realzar y afirmar definitivamente a los que serán los jugadores que dominarán en Europa en el próximo lustro. Este top 15 es el siguiente:



Resultado de imagen de bernardeschi italia15. Mijat Gaćinović (Serbia): extremo del Eintracht
14. Mahmoud Dahoud (Alemania): centrocampista del Borussia Mönchengladbach
13.André Silva (Portugal): delantero del Oporto.
12. Nathan Redmond (Inglaterrra): mediocampista del Southampton
11.  Patrik Schick (República Checa): delantero de la Sampdoria
10. Serge Gnabry (Alemania): mediocampista del Bayern de Múnich
9.   Gonçalo Guedes (Portugal): extremo del PSG
8.   Lasse Christensen (Dinamarca): mediocentro del Fulham
7.   Karol Linetty (Polonia): centrocampista de la Sampdoria
6.   Gerard Deulofeu (España): extremo del AC Milan
5.  Gianluigi Donnarumma (Italia): portero del AC Milan
4.  Renato Sanches (Portugal): mediocentro del Bayern de Múnich
3.  Saúl Ñíguez (España): centrocampista del Atlético de Madrid
2.  Federico Bernardeschi (Italia): atacante distro de la Fiorentina.
1.  Marco Asensio (España): mediapunta del Real Madrid


Otros sub 21 que se no jugarán la Euro pero marcarán las diferencias en los próximos años:

 Resultado de imagen de Mbappe y Dembele

Thomas Lemar, Francia
Marko Pjaca, Croacia
Yerai Alvarez, España
Ousmane Dembelé, Francia
Van de Beek, Holanda
Moise Kean, Italia

Carles Aleñá, España
Enes Unal, Turquia
Kylian Mbappe, Francia
Ante Coric, Croacia

Vicent Konciello, Francia
Pietro Pellegri, Italia

Theo Hernández, Francia

sábado, 10 de junio de 2017

La vergonzosa realidad de los Directores Deportivos Depredadores en el fútbol

Imagen relacionadaHace no demasiado ocurría a partir del mes de mayo, hoy día con la llegada de los directores deportivos depredadores, el baile comienza dos o tres meses antes.
En estas fechas comienza el desfile continuo de llamadas DIRECTAMENTE a los padres para "atrapar" a niños, cada vez más pequeños, para llevarlos a otros clubes.
Sin saber cómo, consiguen los teléfonos, y los papás reciben llamadas de estos depredadores del fútbol para sacarlos del entorno de sus amigos ofreciendo un club y un equipo "más profesional". Ofreciendo, además, el oro y el moro: jugar de titular todos los días, una cuota más baja de club (incluso gratuita), un entrenador mucho mejor que el que tiene (normalmente suele coincidir que lo único que mejora es que el nuevo entrenador solo quiere ganar y no formar), quedar campeones, jugar en una categoría más competitiva...y bla bla bla... promesas y ofertas en las que caen los papás y mamás de turno porque de repente creen que su hijo va a comenzar una historia tan bonita como la que nos vendió la tele con el caso Iniesta...

Esos mismos directores deportivos tienen que hacer hueco a estos nuevos niños y para ello descartan a la mayoría de los niños a los que, un año antes, también les habían ofrecido lo mismo.
El nivel llega a ser tan exigente ya en niños incluso benjamines (nacidos en 2008 y 2009, vamos! el otro día cómo quien dice) que a los directores deportivos depredadores les vale cualquier cosa, pasar por encima de otros clubes, de otros compañeros, de incluso amigos de toda la vida, para conseguir la plantilla más competitiva. Y cada vez más pronto los niños de estas edades son simples objetos que se usan hasta que no dan más de si con la aquiescencia de papás y mamás que buscaban la tierra prometida del fútbol para su pequeño retoño que aún le queda miles de horas de aprendizaje en educación física, en psicomotricidad y en, sobre todo, niñez, diversión y entretenimiento.

Y todo esto que para algunos es algo lógico, para la mayor parte es antieducativo, antideportivo, antiético y sobre todo, dramático, pero yo también lo tildaría de totalmente RIDÍCULO.

Pero el problema no está solo en el lado de los directores deportivos depredadores sino en los papas/representantes. Estos padres y madres también VENDEN  a su hijo a cualquiera y a cualquier precio, van ofreciendo las increíbles virtudes de sus vástagos de club en club buscando que el niño juegue en la categoría más alta para conseguir el  mejor escaparate. Pruebas, entrenamientos, partidillos de club en club hasta que a algún entrenador se la cuelan y éste le da alojamiento en su gran equipo. Cuando el peque cumple once años, el niño ya ha estado en seis clubes diferentes, ha tenido otros tantos entrenadores, delegados, unos más formados otros nada, y cada año, probablemente, solo  le han enseñado a ganar y nunca a crecer psicomotrizmente, educativametne, fisiológicamente, físicamente...

Así, siempre, el niño vive al límite de sus posibilidades, juega poco y no disfruta de lo que cuando tenía cinco años le empezaba a gustar: el fútbol. Y al final en el momento más complicado cuando debe dar el salto al fútbol 11, acaba dejándolo pues nadie le ha preparado para ello y llega saturado de exigencias.

Consejo URGENTE para familias: aléjense de esta fauna de directores deportivos depredadores, de promesas de clubes punteros, dejad que el niño juegue donde su nivel le va ofreciendo, el fútbol 7 es un predeporte que va preparando para el verdadero fútbol que, en realidad comienza a partir de 2º/3º de la ESO, antes todo debe ser recreacción, formación, educación, entretenimiento. 

Dato: 1 de cada 250.000 niños de una misma promoción/año  llegan alguna vez a debutar en 2ªB

jueves, 1 de junio de 2017

(Casi) Todo lo que no se debería hacer en un club deportivo de fútbol base.

Resultado de imagen de lo que no hay que hacer en futbol base 

A veces quedo asustado cuando veo entrenadores que plantean ejercicios o entrenamientos puramente físicos en jugadores de fútbol base. Más que en fútbol base (que abarca hasta juvenil) me refiero a niños entre chupetines y alevines. En estas edades, los niños no necesitan trabajar condiciones como la resistencia o la fuerza ya que están en pleno proceso madurativo y no se darán adaptaciones a estos niveles.

Muy diferente es en cuanto a su capacidad coordinativa y técnica. En estas edades, los niños tienen un enorme potencial para aprender nuevas destrezas y movimientos, por lo cual todas las actividades técnicas con balón, coordinativas, de psicomotricidad y que impliquen fomentar su creatividad, serán adaptadas a un nivel mucho mayor que en edades más avanzadas. 

A todo esto se le puede sumar que el componente lúdico será mucho mayor trabajando en este sentido por lo que un entrenamiento de fútbol, en niños, sin balón es contraproducente y además no tiene sentido.
Tampoco me sirve la excusa de “trabajar la capacidad de sufrimiento del niño” ya que, al menos bajo mi concepto, el objetivo principal del fútbol base es o debería ser el de hacer que los niños disfruten de practicar un deporte de forma que se enganchen para seguir practicándolo en un futuro; y no abandonar a las primeras de cambio a causa de este “trabajo de la capacidad de sufrimiento”. 

En infantiles y sobretodo en cadetes y juveniles sí que se pueden dar adaptaciones a nivel físico, por lo que la preparación física empieza a cobrar sentido y podrá marcar diferencias, pero no antes.
Ya que estamos hablando de fútbol base, es necesario mencionar algunos problemas más que suponen una lacra inmensa para el fútbol formativo actual: 

Ganar por encima de educar
En fútbol base es frecuente ver actitudes como: 

La especialización: entrenamientos semanales encarados a una especialización precoz del jugador sin dejar lugar a la experimentación y educación motriz que tiente intrínseca todo deporte 

Fichajes en edades tempanas + cambios de clubes. No es raro ver chicos que a edades tempranas ya hayan cambiado de club más de una vez. Los clubes “fichan” y los padres se dejan atrapar sin pensar que lo que el crío quiere es jugar con sus amigos y pasarlo bien. A más de uno se le tendría que caer la cara de vergüenza en este tema.

Discriminación tiempo de juego de cada niño según resultado. Aunque se predique el carácter lúdico del fútbol desde los clubes y entrenadores, siempre se tiene cierto afán de ganar que hace que dependiendo del partido o del resultado jueguen unos críos u otros en función del nivel de cada uno. 

Entrenadores no preparados
Siempre he pensado que los mejor entrenadores, con más conocimientos, experiencia y ganas deberían entrenar a los más pequeños ya que es en estas edades cuando realmente se pueden marcar las diferencias y dónde se van a dar cambios importantes de cara al futuro del jugador. 

Esta situación está cambiando ya que ahora las Federaciones Nacionales y Autonómicas están ofreciendo cursos de formación para técnicos que se están empezando a requerir como obligatorios para poder entrenar aunque sea en categorías de fútbol base. 

Influencia negativa de algunos padres
La figura de los padres puede llegar a ser un elemento de gran influencia. Muchos padres y madres, sin darse cuenta, están afectando negativamente a sus hijos. Estos padres entrometidos y con objetivos muy diferentes a los que seguramente tengan sus hijos, aportan aspectos negativos como:
  1. Afán de ganar
  2. Intromisión en la mentalidad de los niños
  3. Inclusión en decisiones técnicas
  4. Actitud “belicosa” ante rivales y árbitros

Malas condiciones de entrenamiento
Material no acorde con la edad y nivel del practicante. Por no poseer el capital suficiente para comprar material nuevo. 

Aglomeraciones. Muchos clubes quieren abarcar más niños de los que realmente pueden o deben. Este afán económico deja de lado la calidad del servicio, la educación del niño y el disfrute del deporte como tiene que ser. 

Horarios desproporcionados a la edad del jugador. Relacionado con el punto anterior, muchos clubes, por no tener espacio en las instalaciones, lo que hacen es establecer horarios de entrenamiento totalmente impropios para la salud y calidad de vida del niño. Por ejemplo entrenar a las 9 de la noche, acabando así a las 10:30 sin haber comido y teniéndose que levantar la mañana siguiente para ir al colegio.

lunes, 22 de mayo de 2017

23 trucos (sencillos) para mejorar tu salud día a día.

Resultado de imagen de salud en la playa
1. No mezcles fármacos
2. Quedar con amigos, reduce la tensión
3. Ver atardecer, segrega melatonina y descansarás mejor.
4. Anda erguido y respirarás mejor.
5. Caminar protege la masa cerebral y protege la memoria.
6. Haz gárgaras y mejora tus dolores de garganta.
7. No uses alcohol si sangras.
8. Si te muerdes la lengua, chupa un hielo.
9. No fumes nunca y menos si te vas a hacer una analítica.
10. Reducir la sal quita el hambre.
11. Si te compras calzado, hazlo al atardecer cuando el pie está más dilatado.
12. No duermas con enchufes cercanos a la cama, emiten campos electromagnéticos perjudiciales.
13. El chocolate negro eficaz contra la tos nerviosa.
14. Pasear junto al mar alivia la conjuntivitis.
15. Bebe agua para evitar la fatiga.
16. Desayuna a menudo con limonada alcalina.
17. Ante el dolor de muelas, gasa fría en la mejilla.
18. No tomes leche antes del ejercicio, se digiera mal.
19. 4 hábitos para vivir 14 años más de los previstos: deja de fumar, deja el alcohol,haz deporte y come fruta.
20. Si cueces mucho la pasta,la digieres rápido y resulta menos saciante.
21. Piensa antes de comer "voy a comer despacio"
22. Nunca tomes más de tres cucharadas de aceite al día.
23. Toma a diario te verde, facilita la eliminación de líquidos.

martes, 28 de febrero de 2017

"Pero si ya está todo inventado...": La calidad del servicio educativo en fútbol.


Resultado de imagen de la fatiga en el entrenamiento en la infanciaNunca hubo tantos encuentros de fútbol, ni tantos niños y niñas en juego, sin embargo, existen serias dudas de que haya mejorado la calidad del servicio. En muchos casos es un bostezo interminable ver partidos y más partidos donde, en lugar de jugar, ambos equipos se afanan por acabar con toda posibilidad de juego del rival.

Por lo demás, a la hora de explicar cualquier situación, en vez de estrujarse el coco en busca de argumentos más sólidos, la gente se cierra en banda: "fútbol es fútbol" , y se quedan tan anchos.
Y si algún día quieres llegar con alguna propuesta, una modesta innovación aparece el gran iluminado que te dice: ¡pero si está todo inventado!.

No hay noticia de otro gremio o deporte  tan poco dado a hacerse un chequeo a fondo para conocer su estado de ánimo, y prepararse para lo que venga. Una chapuza, para entendernos. Esta resistencia a la innovación, combinada con la práctica ausencia de planificación nos ha dejado a merced de los hábitos más rancios.
El deporte más popular del mundo se pone en venta y obtiene una promesa de rendimiento ilimitado a costa de renunciar al fútbol, librándose del juego educativo.

Pues bien, arrinconadas en la cara oculta de este planeta del fútbol están las categorías inferiores, donde bulle la imaginación y el juego más prometedor de muchísimos niños y de un número creciente de niñas que disfrutan del buen juego. Con tiempo para madurar y, todo hay que decirlo, una falta de liquidez enorme que debería mantenerles a salvo de las ambiciones de los adultos.

La impaciencia del fútbol profesional ha alcanzado la orilla misma de la infancia. La quinta del biberón –integrada por criaturas en edad escolar– trata por todos los medios de imitar a sus mayores practicando un fútbol de adultos en miniatura, lo que no deja de ser una metedura de pata. ¿Cuándo van a jugar y pasarlo bien? Si no se divierten, ¿cuánto tiempo aguantarán una faena tan exigente?

En las ciudades hoy es imposible el juego libre en la calle. Con menos espacios públicos, muchas más opciones a su alcance, y estilos de vida más sedentarios, entrenan bajo la disciplina de equipos escolares o de barrio, donde un ejército de voluntarios enseñan lo que pueden. La fiebre del fútbol extiende una nueva modalidad de escuelas privadas, a donde acuden los críos desde bien pequeños, como quien va a una academia de inglés a labrarse un porvenir.

Funcionan a toda máquina con el fin de prepararles para un futuro más competitivo: ¡no hay tiempo que perder! Tanta obsesión por la inmediata puesta a punto acaba de un plumazo con el juego y la diversión. Y los resultados hay que ponerlos en cuarentena: ¿les estamos preparando para que sean adultos de provecho, o estamos arruinando su infancia? 

Hay demasiada prisa por llegar a ser campeones como sus ídolos, de manera que les conducen al galope, con ritmos, competiciones y entrenamientos igual que los mayores.Tanta presión ambiental, la carencia de medios, y las limitaciones de buena parte del personal voluntario convierten este juego

en una actividad de alto riesgo, minando su afición. Hay que dejarles más a su aire para que se lo pasen en grande: tienen que jugar y crecer a un tiempo. Se necesita un plan de entrenamiento integral, el reciclaje/formación de los monitores-entrenadores-educadores, apoyo de los padres, buen ánimo...y lo más difícil de todo, un recurso cada vez más escaso: paciencia. Hay que darles tiempo, respetando su reloj biológico. Sin olvidar que el deporte está a su servicio, y no al revés: primero son ellos, y después el deporte. 

Powered By Blogger