lunes, 30 de marzo de 2015

Las leyes del músculo

Las leyes del músculo

Numerosas son las leyes que orbitan alrededor del músculo que conocemos y que no por obvias debemos pasar por alto. Son muchas, demasiadas posiblemente, como para plasmarlas en este pequeño artículo, por lo que en futuros artículos intentaré traer a este Santo Lugar de Sudor y Sacrificio algunas más de entre todas ellas. Aquí dejo una corta representación de todas esas leyes musculares, de esas leyes que son parte de nuestra vida, la vida de todos aquellos que sentimos adoración por ese vil metal de nombre HIERRO, así que, sin más preámbulos, entremos en materia. No existe un programa de entrenamiento perfecto. De hecho, los entrenadores más reputados no entrenan a sus pupilos siguiendo un mismo esquema de entrenamiento, lo cual significa que debemos aprender, experimentar y probar múltiples formas de entrenamiento hasta encontrar qué es lo que funciona con nosotros.


La eficacia de cualquier programa de entrenamiento está directamente relacionada con el esfuerzo que pongamos en él. Si un programa determinado no funciona es muy probable que sea porque no le hemos puesto el suficiente empeño. El esfuerzo triunfa por encima de todo. La teoría no sirve de nada si no la pones en práctica. Investigar, leer y aprender de los libros está muy bien, siempre y cuando todos esos conocimientos se encaminen hacia un resultado productivo. Hay que dejar de impartir doctrina y entrenar más, dejar de hablar y sudar como corresponde.

Cualquier entrenamiento puede agotarte, sin embargo, un buen programa de entrenamiento será el que te conduzca al progreso. Cuando una persona normal piensa que tiene que perder peso asume como necesario comenzar a realizar ejercicio aeróbico. Nosotros desde aquí tenemos una mejor solución para la pérdida de peso, ¡COMENZAR A LEVANTAR PESO!

El culturismo es funcional. Su función más obvia es vernos mejor, lo cual es tan cierto tanto para mujeres como para hombres. Un músculo grande no es un músculo débil; una mente débil no será jamás capaz de construir un músculo fuerte. El desarrollo de la masa muscular no siempre va a ser divertido, pero el resultado siempre va a ser altamente gratificante.
El trabajo cardiovascular de larga distancia te convertirá en un portento en la larga distancia; el trabajo de acondicionamiento corto, rápido y brutalmente intenso te hará bueno en todo. Siempre será mejor ser voluminoso gracias a tu masa muscular, que perder masa muscular y provocar una reducción en nuestro ritmo metabólico, convirtiéndonos necesariamente en voluminosos gracias a la grasa corporal.

Cuanta más masa muscular tenemos más sencillo nos resulta bajar nuestro porcentaje de grasa corporal, dado que metabólicamente hablando es muy costoso mantener músculo. Si tu masa muscular es inexistente te va a costar un esfuerzo mucho mayor deshacerte de la panceta sobrante. El mejor ejercicio abdominal que existe es dejar de ingerir alimentos en cantidades industriales. La hipertrofia promueve la pérdida de grasa, porque a más tejido muscular nuestro organismo produce más hormonas “quemagrasa”, lo que significa que los músculos cada vez se hacen más visibles a medida que crecen y la grasa que los recubre va desapareciendo.

Y hasta aquí llegamos hoy. Como os dije al comenzar, son tantas las leyes del músculo que inundan nuestro metálico mundo, que el resto de ellas serán objeto de próximos artículos, pero no voy a finalizar este que me ocupa ahora sin regalaros una más, una pedazo de frase del gran Lee Haney, 8 veces Mr. O, y que dice como sigue “para desarrollar los músculos hay que entrenar como un caballo, lo que significa que no puedes comer como un pajarillo”, ahí queda eso.

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