sábado, 9 de junio de 2018

Beneficios educativos de un campus deportivo para nuestros hijos.

La imagen puede contener: 2 personas, personas sonriendo, textoSi a tu hijo le fascina el fútbol y todo lo que tiene que ver con el balón y la portería, apuntarle a un campus deportivo de verano es regalarle una experiencia de vida que no olvidará nunca. Porque tanto en niños como en adolescentes, los campus solo aportan beneficios ya que, mientras practican el deporte que más les gusta, aprenden mientras se divierten.

A continuación, te detallamos por qué son importantes los campus de fútbol y qué beneficios aportan en la educación de nuestros hijos:

1. Aprendizaje de valores. A través de la práctica del deporte se aprenden un sinfín de enseñanzas y valores positivos muy útiles más allá del campo.

En el fútbol, igual que en otros deportes colectivos, se trabaja en equipo y, en los campus, este es uno de los puntos que más se potencia. El trabajo en equipo ayuda a esforzarse para conseguir el bien común por encima del triunfo individual, algo siempre positivo tanto en el terreno de juego como en la vida.

Además, en los campus de futbol, al estar enfocados de forma muy didáctica, se potencia la solidaridad, el valor del esfuerzo y se aprende a saborear los triunfos y a encajar con deportividad las derrotas. Saber perder es, sin duda, uno de los valores más importantes y más difíciles de enseñar.

En los campus deportivos se hace especial hincapié en ello, gracias a la profesionalidad de técnicos de primer nivel que dinamizan los entrenos y las sesiones diarias y saben cómo motivar a un equipo para transformar una derrota en una oportunidad para mejorar.

Además, otro de los valores más importantes es el de aceptar el liderazgo de un entrenador, confiar en él, en su táctica y aceptar las decisiones que toma en todo momento.

2. Mejora la salud. Con el fin del curso escolar, muchos niños y jóvenes se vuelven ociosos hasta el punto de que es difícil moverlos del sofá. Por el contrario, a través de la práctica del deporte se favorece la salud tanto física como mental.

La práctica de una actividad que motiva, en este caso el fútbol, favorece a la afabilidad del carácter. Los niños están más contentos y satisfechos y, además, su salud física también mejora. El deporte, junto con una alimentación adecuada, hace que tu hijo se desarrolle y crezca en las mejores condiciones.

3. Socialización. Alejar a niños y jóvenes de su zona de confort es, a menudo, más que positivo. En los campus, los participantes no se conocen y se ven obligados a socializar y entablar relaciones.

A través de los entrenamientos y de las actividades paralelas, los asistentes se conocen y hacen nuevos amigos. Conocer a niños y jóvenes de otros colegios y de otras ciudades les abre la mente y les enriquece como personas.

4. Mejora de la práctica deportiva. Los campus de fútbol no son una alternativa meramente de ocio, sino también de aprendizaje sobre el juego. Los niños adquieren conocimientos sobre fútbol, conceptos ofensivos y defensivos, técnica, táctica, posiciones en el campo y toma de decisiones. Al terminar el campus, los asistentes saben muchas más cosas que antes de ir y sus habilidades deportivas siempre mejoran.

5. Diversión. No hay que olvidar que es verano y que el colegio y las obligaciones se han terminado. Por eso, en los campus deportivos los niños y jóvenes se divierten. El objetivo es que aprendan mientras se lo pasan bien, sin que la disciplina sea algo rígido. Los asistentes disfrutan jugando y aprendiendo, algo que a veces con las tareas escolares no se consigue.
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