
No sé si me gusta ver ciclismo o ver el Tour. Esta cuestión me la he preguntado este año pues creo que no he visto ni un minuto de la Vuelta a España. El anonimato que ha tenido para mucha gente esta edición de la ronda española es para plantearse muchas cosas. Desde que fue trasladada de abril a septiembre para mí -no sé por qué- perdió mucho interés. En un momento donde la sombra del doping en este deporte es alargada y en un momento donde el ciclismo español está en lo más alto a nivel mundial (dos ganadores de tour consecutivos españoles y diferentes; Pereiró y Contador) es un momento de contradiciones en el aficionado español a este deporte pero que debiera caer la balanza para apoyarlo. No sé por qué la vuelta no ha sido seguida por el número de aficionados que debiera pero si que me da la impresión que el ciclismo se va a limitar con el tiempo exclusivamente al Tour y si la UCI sigue así puede que ni eso. En cuanto a la vuelta, excepto el australiano Evans, podium en la ronda gala, los demás han sido corredores de segunda fila. Un "tal Menchov" ha sido el ganador indiscutible cuando este corredor es secundario en el Tour. Los dos españoles con más gancho en la actualidad, Valverde y Contador, no fueron de la partida, con lo cual aparece un handicap más. Si evaluamos los diez primeros del tour y los cinco primeros de la vuelta, nos damos cuenta por qué una carrera arrastra masas y en la otra brilla por su ausencia.